Valenzuela encara el reto más duro: ser dueño de un equipo

Como lanzador de las Grandes Ligas durante 17 años, Fernando Valenzuela encontró duros oponentes en el plato. Pero nada se compara con el que ahora enfrenta como dueño de un equipo de la Liga...

Como lanzador de las Grandes Ligas durante 17 años, Fernando Valenzuela encontró duros oponentes en el plato. Pero nada se compara con el que ahora enfrenta como dueño de un equipo de la Liga Mexicana de Béisbol.

Valenzuela, considerado por muchos el mejor beisbolista mexicano de todos los tiempos, tuvo una ilustre trayectoria en la que fue invitado seis veces al Juego de Estrellas, ganó el trofeo Cy Young, el premio al Novato del Año, se coronó con los Dodgers de los Ángeles en la Serie Mundial de 1981 y lanzó un juego sin hit.

El “Toro” se retiró de las mayores en 1997 y comenzó en 2003 una carrera de comentarista en español con los Dodgers, otra actividad que le resultó compleja pero no tanto como la de ser propietario de los Tigres de Quintana Roo, equipo que adquirió el año pasado.

"Cuando era jugador sabía lo que tenía que hacer, que era jugar el béisbol; estando detrás del micrófono es difícil y ustedes (prensa) lo deben saber, pero ser dueño de un equipo ha sido lo más difícil", admitió Valenzuela, de 57 años de edad.

Los Tigres, una de las franquicias más laureadas en el béisbol veraniego local con 12 campeonatos, quedaron fuera en la primera ronda de los playoffs en el primer año de Valenzuela como su propietario.

"Cuando empiezas todo va a ser difícil, espero que conforme pase el tiempo se vaya mejorando", agregó Valenzuela. "Con tiempo vas aprendiendo del béisbol tanto dentro y ahora desde fuera".

Valenzuela, quien sigue comentando los encuentros de los Dodgers, es considerado uno de los mejores deportistas mexicanos de la historia junto a leyendas como el exboxeador Julio César Chávez y el exfutbolista Hugo Sánchez. Por eso no sorprendió que fuera elegido para lanzar el viernes la primera pelota del partido de temporada regular entre Los Ángeles y Padres de San Diego, en el estadio de Béisbol de Monterrey.

Desde que entró al diamante y, especialmente cuando subió a la loma, el “Toro” fue ovacionado estruendosamente por la afición.

"El recibimiento que tuvimos ayer en la ceremonia del primer lanzamiento fue algo grandioso que cualquiera se emociona. Yo lo único que quería era no tirar la pelota enfrente de mí”, dijo entre risas Valenzuela. "Todo salió bien, que es lo importante".

Ahora Valenzuela espera que todo le salga bien también como propietario.