Bajo el sol ardiente del desierto y en medio de la desolación del Sahara, unos 1.000 competidores de 50 países participaron este año en el Maratón des Sables, o el Maratón de las Arenas.

La 33ra edición de esta prueba anual, considerado uno de los ultramaratones más exigentes del mundo, terminó el sábado tras seis días agotadores y un recorrido de unos 250 kilómetros (150 millas).

El marroquí Rachid El Morabity ganó por sexta ocasión lo que es conocido como “la carrera a pie más dura” del mundo y la estadounidense Magdalena Bouler triunfó en la rama femenina.

Corriendo o caminando, los participantes hacen frente a intensos calores, duros tramos en subida, dunas de arena y montañas rocosas.

Las reglas estipulan que deben arreglárselas por sí mismos durante la prueba. Pueden llevar todo lo que necesitan para sobrevivir --excepto agua-- en sus mochilas. En algunas etapas muchos participantes caminaron toda la noche para llegar al siguiente punto de control a tiempo.

Algunos vivieron momentos emocionantes en la soledad del desierto. Para varios las condiciones fueron demasiado extremas y no pudieron completar la prueba.

Pero el 95% de los competidores cruzaron la meta visiblemente conmovidos por haber podido cumplir con la empresa.