Fiscales estadounidenses al parecer lograron la cooperación de un testigo clave en el caso contra un comandante de las FARC que fue arrestado la semana pasada por acusaciones de tratar de introducir 10 toneladas métricas de cocaína a Estados Unidos.

Marlon Marín fue trasladado el lunes a Nueva York tras acceder a declarar en contra de Seuxis Hernández, alias Jesús Santrich, dijo un funcionario de la fiscalía colombiana que pidió el anonimato porque no estaba autorizado a hacer declaraciones sobre el caso, el cual tiene una fuerte carga política y ha trastocado el tambaleante proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Marín es sobrino de Luciano Marín, alias Iván Márquez, quien con la ayuda de Santrich representó a las FARC en las negociaciones que llevaron al acuerdo de paz del 2016 que puso fin a medio siglo de conflicto.

Ambos fueron arrestados en Colombia la semana pasada, en base a cargos presentados por Estados Unidos. Grabaciones de audio obtenidas subrepticiamente por detectives estadounidenses y divulgadas por la fiscalía colombiana la semana pasada parecen mostrar a Marín arreglando un encuentro entre miembros del cártel de Sinaloa y Santrich. En una de las grabaciones también se escucha a Marín negociando el pago de un gran cargamento de cocaína con un presunto miembro del cártel mexicano.

Las autoridades además decomisaron en un apartamento en Bogotá un dibujo que Santrich supuestamente hizo para Rafael Caro Quintero, un narcotraficante mexicano que la semana pasada fue incluido en la lista de los 10 fugitivos más buscados del FBI. El dibujo dice que está dedicado a "Don Rafa Caro", de parte de Santrich con "esperanzas de paz".

La fiscalía del distrito sur de Nueva York no contestó los correos electrónicos que se le enviaron para pedir su comentario.

Las FARC han defendido enérgicamente a Santrich, y han acusado a las autoridades estadounidenses y colombianas de haber tendido una trampa a fin de sabotear el proceso de paz. Sin embargo, los ex rebeldes han dejado en claro que el arresto no les hará cambiar sus planes de deponer las armas y crear un movimiento político. Santrich era uno de 10 ex rebeldes que tenían un escaño asegurado en el Congreso para las FARC, como lo estipulan los acuerdos de paz.

Santrich, quien dice estar en huelga de hambre en la cárcel, dijo que prefiere morir de inanición antes de ser extraditado. En una entrevista el martes con Radio W de Colombia, el ex comandante rebelde confirmó que había hablado con mexicanos por teléfono, pero que pensó que eran empresarios interesados en invertir en Colombia después del conflicto.

“Es más probable que haya pasado cocaína por la nariz del fiscal general de la nación que por mis manos”, afirmó.

Según lo estipulado por los acuerdos de paz, los rebeldes que depongan las armas y confiesen sus crímenes serán eximidos de ir a prisión o de ser extraditados. Pero no se les protege de delitos cometidos después de la firma del pacto, en diciembre del 2016.

Un tribunal especial formado en base al acuerdo determinará si los presuntos crímenes pasados de Santrich están cubiertos por el arreglo, en lo que muchos consideran una prueba importante de la credibilidad del proceso de paz.

Marlon Marín tiene una página de Facebook en la que se le ve posando junto a yates y carros antiguos. También se le ve de vacaciones en Cartagena y en La Habana, donde se negoció el acuerdo de paz. Entre sus amigos es conocido de forma jocosa como “patrón”.

Aunque Marín, de 39 años, no era miembro de las FARC, era cercano a la dirección de la guerrilla y a menudo se presentaba en sus reuniones, según el funcionario. No tenía antecedentes penales, pero las autoridades colombianas lo investigaban por presuntamente aceptar sobornos de empresarios para garantizar contratos de proyectos posteriores al conflicto que serían administrados por las FARC y el gobierno colombiano.

Cuando le preguntaron en una conferencia de prensa sobre su relación con su sobrino, Márquez solo se refirió a Marín como un “señor” cuyas “conductas tienen que investigarse”.

Después retomó el asunto de Santrich, el supuesto jefe del grupo que intentaba enviar cocaína a Estados Unidos.

“¿Cómo se les ocurre que un ciego vaya a estar traficando y procesando coca?”, cuestionó.