La primera ministra británica, Theresa May, se disculpó personalmente el martes por el tratamiento a personas de países caribeños que han residido en Gran Bretaña desde hace tiempo y a quienes se les ha pedido que demuestren su derecho a permanecer en el país.

La situación sufrida por estos residentes legales _tratados erróneamente como si vivieran irregularmente en Gran Bretaña_ salió a la luz en momentos en que el país es anfitrión de una cumbre de las 52 naciones de la Mancomunidad Británica.

May se reunió el martes con gobernantes y representantes caribeños y les dijo: "Lo sentimos sinceramente por la ansiedad que les hemos causado".

Las personas que llegaron al país procedentes del Caribe tras la II Guerra Mundial son conocidas como la "generación Windrush", por el buque Empire Windrush que trasportó a centenares de inmigrantes caribeños a Gran Bretaña en 1948.

Quienes arribaron antes del cambio de la ley en 1971 tenían derecho automático a radicarse en el Reino Unido, pero algunos de esa generación, especialmente quienes llegaron de niños con los pasaportes de sus padres, dicen que se les ha negado tratamiento médico y han sido amenazados con la deportación porque no pueden mostrar documentos que prueben su estatus.

"La generación Windrush ayudó a construir el país que somos hoy", dijo May. "Y quiero disipar cualquier impresión de que mi gobierno esté de alguna manera tomando medidas contra ciudadanos de la Mancomunidad, especialmente aquellos del Caribe que han construido sus vidas aquí".

El lunes, la secretaria del Interior Amber Rudd dijo que iba a crear un equipo especial para esclarecer la documentación de los inmigrantes caribeños de forma simple y gratuita. Prometió que nadie será deportado. El gobierno dijo que está revisando si alguien ha sido deportado por error.

Los reportes de viejos residentes siendo detenidos o imposibilitados de recibir atención médica son vergonzosos para el gobierno británico en momentos en que Londres es la sede de la cumbre bienal de la Mancomunidad Británica.