El presidente de Myanmar, Win Myint, concedió el martes una amnistía a más de 8.500 presos, entre los que habría al menos tres docenas de presos por causas políticas.

La medida, que coincidió con el inicio del Año Nuevo tradicional en Myanmar, afectó a 8.490 ciudadanos birmanos y a 51 extranjeros. Entre los liberados hay ancianos, enfermos graves y condenados por delitos de narcotráfico, explicó el portavoz del presidente, Zaw Thay, en un comunicado que no ofreció nombres.

En total, 36 indultados fueron calificados como presos políticos por la Asociación de Ayuda a Presos Políticos, un organismo independiente.

Las liberaciones se producirán en penales de todo el país. Familiares y amigos de los reclusos esperaban el martes en el exterior de la prisión de Insein, al norte de Yangón, donde se esperaba la salida de más de 300 personas, entre ellos ocho detenidos por motivos políticos.

Aunque la medida fue calificada de amnistía, en realidad se asemeja más a un indulto masivo ya que solo cubre a reos ya condenados. Dos reporteros de la agencia Reuters, Wa Lone y Kyaw Soe Oo, que enfrentan un juicio de alto perfil sobre la libertad de prensa por estar en posesión de documentos secretos oficiales, no podrían optar a este beneficio.