´La Scene´
Una de las ilustraciones del artista francés Jean Jullien - Kemistry Gallery

Cuando la estrella sale al escenario y comienza el concierto los aplausos son sustituidos por aullidos y otras manifestaciones vocales que permiten tener las manos libres. Lo que sucede sobre la tarima se reproduce en los cientos de pantallas de teléfonos móviles que capturan en diferentes tonos y resoluciones la misma imagen, el mismo vídeo que a continuación muchos colgarán en Internet en una loca carrera por ser los primeros en mostrar la primicia.

Ilustra a personajes 'enganchados' a la 'actividad social' del móvil en plena nocheEl francés Jean Jullien ilustra de modo esquemático y expresivo situaciones tan frecuentes como demenciales, muchas veces causadas por las nuevas tecnologías, la dependencia extrema que generan y el trastorno que causan en el modo que tenemos de relacionarnos con el mundo.

La galería Kemistry de Londres expone del 7 de febrero al 23 de marzo Allo? (¿Hola?), la primera exposición del autor en solitario con una recopilación de observaciones entre humorísticas y reflexivas, algunas, como revela Jullien, "con las que sentirse relacionado y reírse" y otras "tristes pero ciertas que podemos atestiguar a diario".

Depurando la sátira

Su estilo de formas sencillas, líneas gruesas y colores vivos no priva a las obras de los detalles indispensables que profundizan en el mensaje. Jullien depura la sátira y encuentra la inspiración para su sencillez en los juguetes, el cómic, las imágenes surrealistas que pueblan la Red o los peores programas de televisión.

Se declara admirador de maestros como Van Gogh y de artistas que también encontraron el poder de la sencillez para comunicar, como el diseñador gráfico Saul Bass (conocido por sus legendarios créditos para películas) o el escritor Maurice Sendak.

Trabaja y vive en la capital británica y ha realizado encargos para publicaciones y campañas publicitarias, pero lo que mantiene su lenguaje fresco y sincero es un diario visual, una libreta a la vieja usanza en la que plasma de manera gráfica sus impresiones vitales. El artista ilustra personajes ensimismados con la pantalla del smartphone mientras caminan por la calle sin prestar atención al mundo real, que están condenados a pensar la actividad social que genera el móvil incluso durante el sueño nocturno o que contemplan la contradicción de una cajera de supermercado desocupada mientras se cobran a sí mismos en la caja de autoservicio.