Jineteadas, el deporte que atrae a miles de uruguayos

Cada Semana Santa en la capital uruguaya miles de personas hacen fila para comprar sus entradas para ver el rodeo más importante del año, las jineteadas, una competencia tradicional que consiste en...

Cada Semana Santa en la capital uruguaya miles de personas hacen fila para comprar sus entradas para ver el rodeo más importante del año, las jineteadas, una competencia tradicional que consiste en montar un potro bravo por entre 8 y 10 segundos.

Las jineteadas son una de las principales atracciones de la Semana Santa, también llamada Semana de Turismo o Semana Criolla, y de ellas participan jinetes llegados desde todos los rincones de Uruguay e incluso de países vecinos.

“Esto es parte de la mejor tradición del Uruguay. Se me pone la piel de gallina al entrar acá. ¡La patria se hizo a caballo!”, dijo Héctor Ramos, residente en Montevideo pero criado en el campo.

Los jinetes que se aprestan a competir son fáciles de distinguir: todos llevan boina, alpargatas y toman mate, la infusión preferida por los uruguayos.

Sergio Jordan tiene 33 años y monta desde los 18. “Antes mis padres no me dejaban”, comentó. “Se sienten muchos nervios, pero miedo no. ¡Es pura adrenalina!”, sostuvo poco antes de subirse a su potro bellaco, como se les dice a los equinos que no se dejan montar por el hombre.

La alcaldía de Montevideo organiza el concurso oficial de jineteadas desde 1925 pero la costumbre de intentar mantenerse sobre un potro bravo existe desde los primeros tiempos de vida del país. En 2006 las jineteadas fueron declaradas deporte tradicional por el Parlamento.

“Estos caballos son como jugadores de fútbol profesional. Es muy difícil encontrar uno bueno”, explicó Raúl Rodríguez, de 53 años, quien desde hace 15 años recorre el país buscando bellacos.

Cuando descubre uno lo compra, lo cuida y lo integra a su equipo. Sus animales compiten en cinco o seis jinetadas al año. “¡Son 40 segundos al año!”, sostuvo en respuesta a los argumentos de los protectores de animales que sostienen que los caballos son maltratados, azuzados con espuelas que los lastiman y sometidos a un gran estrés.

Karina Kokar, integrante de la organización Animal Help, relató que fue recibida por autoridades de la alcaldía de Montevideo a quienes su organización reclamó sin éxito suspender las jineteadas.

El grupo reclama que veterinarios europeos determinen si hay maltrato animal en la fiesta popular. “Nosotros sabemos que lo hay, pero de la otra parte nos dicen que no. Entonces queremos alguien que no tenga esa subjetividad cultural y que haga exámenes”, dijo al canal local Teledoce.

Desde 2014 las jineteadas cuentan con la presencia de un veedor de la Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal, el organismo oficial encargado de velar por el buen trato de los animales.

Jordan, que ha ganado varias competencias, aseguró que los caballos no sufren. “No trabajan, están libres en el campo, bien alimentados. Y esto dura unos segundos. Mucho peor la pasan los que arrastran carros”, dijo.