Brasil: Lula llama a manifestantes en su contra “fascistas”

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió el miércoles sus acciones y describió a las protestas en su contra como obra de fascistas, un día después de que un ataque contra la caravana de su...

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva defendió el miércoles sus acciones y describió a las protestas en su contra como obra de fascistas, un día después de que un ataque contra la caravana de su campaña puso de relieve las profundas divisiones en Brasil de cara a una reñida contienda electoral.

Dos autobuses de la caravana de Lula fueron impactados por balas el martes durante una gira por el sur de Brasil, informó el Partido de los Trabajadores, de extracción izquierdista. Nadie resultó herido y Lula no se encontraba a bordo de ninguno de esos dos autobuses.

La policía dijo que investiga el incidente, el cual ocurrió en un momento de fuertes divisiones en Brasil, luego de años de agitación política en los que una presidenta fue destituida y decenas de políticos, incluso Lula y el actual presidente Temer, fueron implicados en un masivo escándalo de corrupción.

Una gran cantidad de protestas han sacudido a Brasil en repetidas ocasiones, y el actual presidente Michel Temer advirtió el miércoles que el ataque contra la caravana de Lula amenazaba con crear un clima de inestabilidad en el país. Sin embargo, las divisiones podrían empeorar mientras Brasil se prepara para elegir a un nuevo presidente en octubre.

Pese a que probablemente no se le permita postularse a la presidencia por haber sido declarado culpable de cargos de corrupción, Lula encabeza la contienda electoral. Pero en el actual clima polarizado de Brasil, él ya no es el personaje universalmente querido después de dos mandatos como presidente. Ha habido diversas manifestaciones durante su gira de 10 días por el sur de Brasil, que tiende a ser más adinerado y más conservador que su núcleo político en el noreste del territorio.

En un mitin en la ciudad sureña de Curitiba el miércoles por la noche, Lula habló sobre los manifestantes que en ocasiones avientan piedras y huevos a la caravana y a las multitudes.

“No sé quiénes son y no me interesa”, dijo ante unos pocos miles de personas. “Solo sé que no son demócratas. Son más como fascistas y nazis; están más a favor de cualquier otra cosa que de la democracia”.

Varios oradores más criticaron el ascenso de los “fascistas”, refiriéndose a una creciente ola de conservadurismo en el país y específicamente a la popularidad del diputado de extrema derecha Jair Bolsonaro, quien realizó un mitin rival en Curitiba el mismo miércoles.

Bolsonaro, quien durante mucho tiempo fue considerado un candidato marginal, está atrayendo multitudes a sus mítines con sus promesas de restaurar la ley y el orden en tiempos de incertidumbre. Está en segundo lugar, detrás de Lula, en una elección que ha sido desviada completamente por el disgusto generalizado que muchos brasileños sienten por sus líderes a raíz de la pesquisa sobre corrupción denominada “Autolavado”.

La investigación es, de varias maneras, el meollo del actual tumulto en Brasil.

Los fiscales han sostenido que el gobierno prácticamente ha funcionado como un cártel durante años, en el que los políticos han hecho favores y asignado contratos públicos y puestos codiciados a cambio de coimas y contribuciones de campaña. La investigación se enfocó inicialmente en el Partido de los Trabajadores, al que pertenece Lula, pero luego implicó a otros partidos, así como a Temer, quien fue acusado de corrupción, pero el Congreso votó dos veces en contra de enjuiciarlo mientras es presidente. El mandatario niega los cargos en su contra.

Aunque algunas personas han calificado la pesquisa como heroica debido a que no ha reparado en ir tras personas en altos puestos, algunos, especialmente izquierdistas, creen que ha ido demasiado lejos y que se ha enfocado injustamente en el Partido de los Trabajadores por cuestiones políticas.

El mismo Lula ha dicho que los cargos en su contra son inventados y que tienen la intención de evitar que regrese al poder.

“Ellos saben que yo sé cómo arreglar el país porque cuando asumí la dirigencia de Brasil... este país estaba en peor estado” del que se encuentra actualmente, señaló Lula ante el público en Curitiba. Lula dirigió un auge económico alimentado por los altos precios de las materias primas, pero la economía ha caído desde entonces.

Agregó que sus enemigos están diciendo una sarta de mentiras sobre él, e incluso apuntó a una nueva serie de Netflix sobre la pesquisa “Autolavado” que se ha visto amenazada en los últimos días por tomarse libertades con algunas de sus representaciones, como la de Lula. El ex mandatario dijo que demandaría a la compañía.

En otra señal de la actual volatilidad en la política brasileña, el juez del Supremo Tribunal Federal Edson Fachin, quien es el encargado de reportar el progreso de la pesquisa “Autolavado”, dijo esta semana en una entrevista con GloboNews que miembros de su familia han recibido amenazas. El Supremo Tribunal Federal dijo que han reforzado la seguridad de Fachin y que sus guardaespaldas ahora pueden acompañar a sus familiares.

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Sarah DiLorenzo informó desde Sao Paulo y Mario Lobao en Curitiba. El periodista de The Associated Press Diarlei Rodrigues en Curitiba contribuyó para este despacho.