Nicaragua culpa de tráfico a camerunesa en busca de su hijo

“Cualquier mujer que haya perdido a su único hijo es como un león herido”, dijo Mary Frinwie Atanga antes de que un juez de Nicaragua la declarara culpable del delito de tráfico ilegal de migrantes...

“Cualquier mujer que haya perdido a su único hijo es como un león herido”, dijo Mary Frinwie Atanga antes de que un juez de Nicaragua la declarara culpable del delito de tráfico ilegal de migrantes.

La mujer es una ciudadana camerunesa que llegó al país centroamericano en diciembre de 2017 para reclamar el cadáver de su hijo Mbang Atanga, un viajero irregular que murió en un operativo de seguridad en septiembre de ese año, informó el jueves una fuente oficial.

El juez Ernesto Rodríguez Mejía fue quien dio el fallo de culpabilidad para Atanga y su acompañante, el también camerunés Joseph Tchamani Magloire. En el juicio también se procesó a los nicaragüenses Kiver Martínez, Yasser García y Byron Jarquín, acusados de crimen organizado y homicidio frustrado por ser quienes trasladaban en vehículos a los migrantes sin autorización el día de los hechos e intercambiaron disparos con las autoridades.

El juez Rodríguez dijo que la prueba testifical y documental en contra de los extranjeros y nacionales presentada en juicio por la fiscalía había sido “concluyente, súper abundante y provechosa”.

A su vez, la fiscalía señala a los cameruneses de ser los supuestos líderes de una agrupación criminal dedicada al tráfico ilegal de migrantes desde El Congo, en África, hasta Estados Unidos. A Mary Frinwie Atanga la señalaron por enviar a su hijo a guiar sobre la ruta a los migrantes.

Según reportó el Ejército de Nicaragua en un comunicado, Mbang Atanga era migrante irregular y viajaba junto a su hermana Azeh Maclaire y diez africanos más hacia Estados Unidos. El 29 de septiembre a las 3:20 de la madrugada, falleció Atanga después de recibir varios impactos de bala por parte de agentes del Ejército y la Policía Nacional en un operativo que según el expediente registró intercambio de disparos.

“Estoy pidiendo si me pueden permitir regresar con el cuerpo de mi hijo. Vengo de Camerún, no del Congo”, dijo Mary Frinwie Atanga antes de escuchar el veredicto de culpabilidad por el delito que le imputaron, pero que rechazó haber cometido en todo momento.

Durante el juicio estuvo presente Enrico Alejandro Targa Sasso, cónsul honorario de Bélgica, representando a sus conciudadanos. La pena solicitada por la Fiscalía es de cinco años de cárcel. Una fuente del consulado de Bélgica, informó que han mantenido constante comunicación con familiares de los cameruneses desde que fueron detenidos en Nicaragua hasta esta etapa final del juicio.