Un serie de problemas de salud recientes han elevado la preocupación en torno a la figura del octogenario presidente Mahmud Abás, reavivando la ansiedad sobre una posible batalla sucesoria caótica que pueda debilitar aún más la causa palestina.

Un cardiólogo se ha mudado al complejo presidencial en Ramala para monitorear el estado del veterano líder, según funcionarios. La medida se tomó tras una misteriosa visita a un hospital en Estados Unidos luego de que Abás pareció débil durante un discurso ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Abás, un fumador empedernido aquejado de problemas cardiacos desde hace años, cumplirá 83 años la próxima semana. El líder palestino insiste en que está bien. Pero tras más de una década evitando las discusiones sobre la era postAbás, funcionarios palestinos reconocen que están preocupados. Mientras, los posibles sucesores compiten en silencio por el puesto.

Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato para comentar los problemas de salud de Abás.