Un miliciano suicida del Estado Islámico que detonó su explosivo en el camino a un santuario chiíta en la capital afgana el miércoles causó al menos 33 muertes cuando los afganos festejaban el año nuevo persa.

El Ministerio de Salud Pública dijo que 65 personas resultaron heridas en el ataque, perpetrado por un hombre a pie.

El Estado Islámico (ISIS) se declaró responsable del ataque a “una reunión de chiítas que festejaban Nauruz”, según el SITE Intelligence Group, que monitorea los sitios web yihadistas.

El Nauruz es un feriado nacional en Afganistán, y la minoría chiíta lo festejan acudiendo a sus santuarios. Los extremistas sunitas de ISIS han atacado reiteradamente a los chiítas, a los que consideran apóstatas que merecen la muerte.

El ataque tuvo lugar cerca de la Universidad de Kabul y un hospital del gobierno, a un kilómetro del santuario Sakhi, donde la gente se había reunido a festejar el año nuevo, dijo el jefe de policía de la ciudad, general Daud Amin.

Daud dijo que el agresor logró pasar los retenes policiales en el camino. Añadió que se investiga la falla de seguridad y que cualquier agente que haya incumplido su deber será sancionado.

El presidente Ashraf Ghani en un comunicado condenó el ataque como “crimen contra la humanidad”.

A pesar del ataque, la gente salió luego a las calles para seguir festejando. Los niños remontaron cometas y la gente se dirigió a los santuarios o paseó por las colinas, comiendo, conversando y riendo como si nada hubiera sucedido.