El presidente Donald Trump sugirió el lunes que se aplique pena de muerte a los narcotraficantes que alimentan la epidemia de consumo de opiáceos que vive Estados Unidos.

El problema ha afectado a las comunidades rurales y de clase trabajadora que votaron por Trump en grandes números. Y el mandatario, aunque ha enfrentado críticas de ser lento para dar a conocer su plan, ha decidido presentar una actitud tajante como punto crucial para detener esta plaga.

“La dureza es lo que más temen”, afirmó Trump.

El presidente hizo su anuncio en Nueva Hampshire, un estado golpeado duramente por los opiáceos. Trump pidió ampliar la educación y la conciencia acerca de la adicción a las drogas, al tiempo que se amplía el acceso a los tratamientos que hayan demostrado ser eficaces. Pero la estructura central de su plan es endurecer los castigos para los que sean sorprendidos traficando drogas altamente adictivas.

“Esto ya no puede manejarse con mano tibia”, afirmó Trump. “Se trata de ganar en un problema muy, muy difícil, y si no nos ponemos muy duros con estos traficantes, no va a ocurrir señores... Quiero ganar esta batalla”.

El presidente formalizó lo que había sopesado desde hace tiempo: que si una persona en Estados Unidos puede recibir la pena de muerte o cadena perpetua por dispararle a una persona, debería aplicarse un castigo similar a un narcotraficante cuyo producto tiene el potencial de matar a miles de personas.

Desde hace tiempo Trump ha aprobado a los países como Singapur que les aplican castigos ejemplares a los traficantes. Durante un viaje a Asia a fines del año pasado, no refutó públicamente al presidente filipino Rodrigo Duterte, que autorizó las muertes extrajudiciales de los contrabandistas de drogas.

Frente a una estación de bomberos local que Trump visitó antes del discurso del lunes, alguien comparó a los dos líderes con un letrero que decía: “Donald J. Duterte”.

“Los narcotraficantes matan a tantos miles de nuestros ciudadanos cada año”, afirmó Trump. “Es por eso que mi Departamento de Justicia procurará se apliquen penas mucho más duras de las que hemos tenido y nos enfocaremos en los castigos de los que hablé previamente para los grandes traficantes, los que están matando tanta gente, y la penalización va a ser la pena de muerte”.

“Otros países no se andan con juegos... Pero la penalización definitiva tiene que ser la pena de muerte”, agregó.

El Departamento de Justicia indicó que la pena capital federal ya está disponible para ciertas ofensas relacionadas con drogas.

Se desconoce si la pena de muerte, incluso para traficantes cuyo producto provoca múltiples fallecimientos, sería constitucional. Doug Berman, profesor de derecho en la Universidad del Estado de Ohio, pronosticó que el asunto llegará hasta la Corte Suprema.

El presidente también habló de cómo sus políticas, incluida la construcción de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México, y el castigar a las ciudades “santuario” que se rehúsan a cooperar con las autoridades federales de inmigración, ayudarán a reducir el flujo de drogas.

___

Superville reportó desde Washington. Los periodistas de The Associated Press Mark Sherman y Sadie Gurman en Washington contribuyeron a este despacho.

___

Darlene Superville y Jonathan Lemire están en Twitter: http://www.twitter.com/dsupervilleap y http://www.twitter.com/JonLemire