El presidente de Turquía se comprometió el lunes a mantener la presión contra una milicia kurdo siria respaldada por Estados Unidos después de que las tropas turcas capturaron el poblado sirio de Afrin, y amenazó con ampliar la ofensiva militar a otras áreas bajo control kurdo en el norte de Siria e incluso en Irak.

El presidente Recep Tayyip Erdogan parecía dispuesto a obligar a Washington a reconsiderar su alianza con los combatientes kurdos sirios, los principales aliados de Estados Unidos en la lucha contra el grupo Estado Islámico.

Turquía lanzó su primera operación militar en Siria en 2016, y Erdogan ha dicho reiteradamente que no permitirá un “corredor terrorista” a lo largo de su frontera, una referencia a los territorios controlados por las fuerzas kurdas, a las que Ankara considera terroristas por sus vínculos con los rebeldes kurdos que luchan dentro de territorio turco.

Alentado por la captura de Afrin conseguida el domingo, Erdogan fue incluso más allá el lunes al afirmar que los efectivos turcos y las fuerzas aliadas sirias avanzarán hacia el este, hacia territorio que incluye Kobani, una ciudad que se ha convertido en un símbolo de la lucha contra los combatientes del Estado Islámico, así como Qamishli, donde el gobierno sirio controla un aeropuerto y una zona de seguridad.

En la mira también se encuentra Manbij, una localidad patrullada en forma conjunta por fuerzas estadounidenses y kurdas, y donde hay bases estadounidenses, lo que suscita preocupaciones de un posible roce con los efectivos de Estados Unidos. Erdogan incluso ha advertido que atacará las montañas Sinjar de Irak, utilizadas por los combatientes kurdos para desplazarse entre Irak y Siria, y que Turquía afirma son un baluarte de los rebeldes kurdos proscritos que libran una guerra insurgente en el sureste del suelo turco.

“Continuaremos este proceso hasta que eliminemos completamente este corredor”, afirmó Erdogan. “En alguna noche podríamos ingresar de súbito en Sinjar”.

Nicholas Heras, experto sobre Seguridad en el Medio Oriente en el Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense, con sede en Washington, dijo que la captura de Afrin fue un “hito” para Turquía en Siria, sin que suponga el fin de la campaña turca contra los combatientes kurdos sirios, conocidos como Unidades de Protección Popular.

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Fraser informó desde Ankara. Lorne Cook, periodista de The Associated Press en Bruselas, contribuyó a este despacho.