Firma de inversiones sacudida por denuncias de abuso sexual

El presidente de la firma de inversiones del multimillonario Steven Cohen renunció poco después de que la compañía fue acusada de albergar un ambiente hostil, sexista y discriminatorio.Douglas...

El presidente de la firma de inversiones del multimillonario Steven Cohen renunció poco después de que la compañía fue acusada de albergar un ambiente hostil, sexista y discriminatorio.

Douglas Haynes, presidente de Point72 Asset Management, de Stamford, Connecticut, renunció el viernes. Una vocera de la compañía se negó a confirmar el lunes si la salida de Haynes se debió a la demanda, y sólo repitió lo que estaba incluido en el texto de un comunicado de la empresa, de que la demanda “carece de fundamento”.

Cohen será jefe ejecutivo y presidente hasta que se contrate a un sucesor. Hasta hace poco, Cohen tuvo prohibido durante dos años administrar los fondos de otras personas, como parte de un acuerdo con reguladores federales a raíz de denuncias de que permitió el manejo de información privilegiada en su empresa anterior.

Cohen envió el viernes un correo electrónico al personal de Point72, asegurando que Haynes fue un empleado exitoso y que superó todas las expectativas en cuanto a recaudación de fondos. Haynes, quien fue antes director de McKinsey & Co., llevaba con Point72 desde su fundación en el 2014.

No fue posible contactar a Haynes el lunes para conseguir su comentario. El número de teléfono de él incluido en la guía telefónica no funciona y él no respondió de inmediato a un email que se le envió a su dirección en Point72.

El 12 de febrero, la directora asociada Lauren Bonner demandó a Point72, a Cohen y a Haynes en tribunal federal, denunciando que las mujeres allí eran maltratadas, recibían menos paga que sus pares masculinos, debían soportar conducta sexista y “repugnante” y no se les promovía dentro de la empresa.

Entre las denuncias está una de que Haynes mantuvo por varias semanas en su oficina una pizarra con una vulgaridad usada para referirse a los genitales femeninos. También, que los ejecutivos solían expresar su desdén hacia las mujeres, un empleado avisó que en sus reuniones “se le prohíbe la entrada a las niñas” y un consultor pagado de la empresa le dijo a un ejecutivo que no había problema si quería tener relaciones sexuales con su empleada.