Los agricultores de Nuevo México produjeron menos de sus famosos chiles en 2017, e información publicada por funcionarios federales y estatales mostró que el valor de este cultivo ha disminuido.

Los registros de la última temporada muestran que la superficie sembrada con chile ha disminuido más de la mitad en los últimos 17 años, de su máximo de 7.082 hectáreas (17.500 acres) registrado en 2005, a 3.278 hectáreas (8.100 acres) el año pasado. Se cosechó alrededor del 94% de eso.

El número de toneladas producidas también ha sufrido una caída, y los expertos agrícolas culparon de ello a la falta de mano de obra y a la persistente sequía, las cuales han forzado a los agricultores a modificar sus prioridades.

En cuanto al valor de la cosecha, cayó a un estimado de 44,6 millones de dólares en 2017 a pesar de la continua demanda de este cultivo característico de Nuevo México.

El secretario de Agricultura estatal, Jeff Witte, dijo el miércoles que los limitados suministros de irrigación han provocado que los agricultores destinen la poca agua que reciben a cosechas más permanentes como los huertos de nogales en los valles de Hatch y Mesilla, en el sur de Nuevo México. Eso ha obligado a dejar de lado las cosechas anuales como el chile, la lechuga y la cebolla.

Sin embargo, Witte dijo que no hay ningún peligro de que la tradición anual de Nuevo México de asar chiles verdes deje de llevarse a cabo.

“Pueden estar tranquilos, todavía hay agricultores que cultivan bastante chile verde para el mercado de productos frescos”, indicó.

La producción de 2017 cayó a 56.880 toneladas métricas (62.700 toneladas), en comparación con las 63.140 toneladas métricas (69.600 toneladas) que se registraron el año anterior. Casi el 80% de eso fue vendido para ser procesado, y el resto fue a parar al mercado de productos frescos.

La producción ha permanecido cerca de las 54.430 toneladas métricas (60.000 toneladas) o más en la última década con excepción de 2007, cuando disminuyó sensiblemente.