Siete reos murieron y otros 25 resultaron heridos, entre ellos seis policías, en un nuevo balance tras el enfrentamiento armado ocurrido el miércoles cuando la policía allanó la mayor y más conflictiva cárcel de Bolivia para retomar el control, informaron las autoridades.

Uno de los reos murió en el hospital según el informe dado a conocer el miércoles en la noche por el comandante de la policía coronel Faustino Mendoza.

Los presos murieron en un “cruce de fuego” con policías durante el operativo que comenzó en la madrugada en el penal de Palmasola en las afueras de la ciudad de Santa Cruz, en el oriente del país.

“Había un desgobierno en este penal, se han decomisado armas, una destiladora de alcohol, plantaciones de marihuana, más de 1.200 sobres de cocaína y antenas parabólicas”.

”No más privilegios”, dijo Mendoza a la prensa.

La sobrepoblada cárcel alberga a unos 9.000 reos, gran parte de los cuales están procesados por narcotráfico. Es una prisión de régimen abierto, una verdadera ciudadela bajo control de los mismos internos, según las autoridades.

En uno de los pabellones donde conviven unos 4.000 internos, la semana pasada hubo un motín que derivó en la fuga de seis reos, cuatro de los cuales fueron recapturados. Desde entonces la policía ha buscado descabezar a grupos rivales y los presuntos cabecillas fueron trasladados a otras prisiones.

“Hubo una resistencia al operativo por parte de reos”, dijo a su vez el viceministro de Régimen Interior, José Luis Quiroga.

Helicópteros participaron de la operación que movilizó a 2.300 policías.

En septiembre de 2013 en esa misma cárcel hubo una matanza por pugnas de poder entre reos que derivó en la muerte de 35 presos. En la masacre también murió un niño que visitaba a su padre.

El penal de Palmasola, ubicado a 540 kilómetros al este de La Paz, está bajo control de los reos a pesar de los operativos habituales que realiza la policía para retomar el control.

Mendoza dijo que una veintena de reos serán traslados a otros penales del país.