Francisco celebró el martes el quinto aniversario de su pontificado con los votos de confianza de su predecesor y de feligreses de todo el mundo que buscan contrarrestar las críticas a su papado reformista y animarlo a expandir los límites aún más.

El primero en saludarlo fue el pontífice emérito Benedicto XVI, cuya histórica renuncia allanó el camino para la elección de Francisco el 13 de marzo de 2013. En una carta divulgada la víspera del quinto aniversario Benedicto XVI desestimó públicamente como "prejuicios tontos" a quienes dicen que Francisco no tiene peso teológico y que representa una ruptura con respecto a su propio papado.

La declaración coincidió con la publicación de un nuevo volumen de los libros seleccionados por el Vaticano sobre "La teología del papa Francisco". Benedicto XVI dijo que estos libros "demuestran que el papa Francisco es un hombre de profunda formación filosófica y teológica y ayuda a ver la continuidad interior entre los dos pontificados, con todas sus diferencias en estilo y temperamento".

Francisco suele restar importancia al trabajo de los teólogos y sus críticos señalan la sencillez de su lenguaje y sus escritos como muestras de falta de doctrina. Muchos de esos críticos han resaltado su cautelosa apertura para permitir que los católicos divorciados y casados reciban comunión como señal de que los dogmas bajo Francisco están a la deriva.

Quienes apoyan a Francisco insisten que está en completa armonía con las enseñanzas de la Iglesia y en continuidad con la doctrina papal de Benedicto XVI. Ellos dicen que Francisco solo está enfatizando el "discernimiento" para navegar situaciones pastorales complejas.

El papa recibió el martes los saludos y el apoyo del presidente y de la exmandataria de Argentina, su tierra natal.

El presidente Mauricio Macri le envió una misiva en la que destacó que se haya convertido “indudablemente en un protagonista de nuestro tiempo, líder moral y espiritual inmensamente querido y admirado por millones de personas".

Macri, que según los analistas mantiene una relación correcta aunque distante con el pontífice, le expresó su reconocimiento por “el legado que está dejando a toda la humanidad”.

La exmandataria Cristina Fernández (2007-2015) dijo en un comunicado que a cinco años de su pontificado, “ha construido, en un mundo monocorde, el único liderazgo universal que alza su voz contra el neoliberalismo, un sistema que destruye vidas y descarta personas”.

Fernández, una centroizquierdista que actualmente ocupa una banca como senadora, recordó en un tono informal que se enteró de la designación de Jorge Bergoglio como papa mientras su peluquera la estaba peinando para ir a la casa de gobierno.

“Estaba haciéndome los rulos, y es literal... Mientras leía informes, encendí el televisor... En la pantalla aparece el inconfundible balcón del Vaticano y un cardenal muy viejito anuncia en latín: “Habemus Papa. Giorgio Marius Bergoglio”. Tomá mate con chocolate, pensé yo. Tenemos papa. Es argentino. Y es Bergoglio”, relató la expresidenta sobre ese momento vivido cinco años atrás.

El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de Vaticano, reconoció que Francisco tiene sus críticos al sostener que es natural que un papado que ha hecho énfasis en la apertura de la Iglesia a todos chocará con quienes piensan distinto, pero opinó que hay diferencias entre la "crítica destructiva, agresiva y realmente mala" que simplemente tiene que ser aceptada como cruz que cargar y "la crítica constructiva" que sí puede ayudar.

Aparte de los asuntos de doctrina, Francisco ha sido cuestionado sobre todo por su manejo de los casos de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Él ha intervenido en casos canónicos para reducir sentencias a sacerdotes abusadores, ha defendido a un obispo chileno acusado de minimizar abusos sexuales y ha desestimado quejas de víctimas en contra de ese obispo diciendo que sólo son calumnias.

___

Contribuyeron a este despacho los periodistas de The Associated Press Rodney Muhumuza en Kampala, Uganda; Sarah DiLorenzo en Sao Paulo y Almudena Calatrava en Buenos Aires.