El principal negociador europeo del Brexit advirtió a Gran Bretaña el martes que no debe atentar contra las normas europeas que regulan toda una gama de aspectos, desde protecciones sociales hasta seguridad alimenticia, cuando salga del boque.

Michel Barnier dijo que cualquier intento británico de acrecentar su competitividad mediante el “dumping” _la venta de productos por debajo de los precios del mercado_ pondría en peligro las esperanzas de Londres de lograr una salida en orden y sin sobresaltos.

Barnier dijo que las normas elaboradas por la UE con Gran Bretaña durante 44 años crearon una “economía social de mercado” que protege a ciudadanos y trabajadores de los abusos de la desregulación.

La rama ejecutiva de la Unión Europea pidió el martes a la primera ministra británica, Theresa May, que acelere las negociaciones sobre su salida del bloque y su relación futura con los otros 27 estados de la UE.

“¿Quiere Gran Bretaña abandonar ese modelo a favor de la competencia regulatoria _llámese dumping_ contra nosotros?”, preguntó el funcionario en una sesión del Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia.

“Recomiendo que vigilemos estrechamente la divergencia regulatoria, el dumping”, dijo.

Las condiciones principales de la salida requieren la aprobación unánime de los estados miembros y el parlamento europeo.

Barnier exhortó a la primera ministra británica Theresa May a acelerar las negociaciones del Brexit y definir su visión de las futuras relaciones entre el país y los 27 miembros restantes. Gran Bretaña, que debe salir de la UE el 29 de marzo de 2019, está negociando un acuerdo para un período de transición después del Brexit con el fin de atenuar el impacto.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijo que “hay una creciente urgencia para negociar esta retirada ordenada”, expresando su frustración porque May no haya explicado aún con claridad qué quiere obtener una vez Gran Bretaña haya abandonado el grupo en marzo del año que viene.

La UE necesita “más claridad” en cuestiones como la relación comercial y la única frontera terrestre de la UE con Gran Bretaña, en la isla de Irlanda, señaló Juncker.