Los agentes del ICE incrementaron el arresto de inmigrantes sin antecedentes penales para deportarlos, según estadísticas difundidas el viernes, una muestra del compromiso del gobierno de Donald Trump de ampliar las redadas para capturar a inmigrantes que viven sin permiso en Estados Unidos.

El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) indicó que el 65% de los arrestos efectuados de octubre a diciembre correspondieron a delincuentes, en comparación con el 82% durante los últimos tres meses del gobierno del presidente Barack Obama.

Visto de otro modo, la detención de criminales aumentó 14% a 25.626 desde 22.484, pero el de personas no delincuentes casi se triplicó a 13.548 desde 4.918.

En total, se efectuaron 39.174 arrestos para deportación de octubre a diciembre, un incremento sobre los 27.402 de los últimos tres meses del gobierno de Obama. El aumento de 43% coincide con las tendencias desde que Trump llegó a la Casa Blanca y arreció dramáticamente las detenciones por parte de los agentes de inmigración.

Durante el año fiscal 2017, que abarcó casi cuatro meses del gobierno de Obama, el 74% de los detenidos tenía condenas penales y el 16% cargos pendientes, según el ICE. Los delitos más comunes fueron manejar intoxicado, drogas, otras infracciones de tránsito e infracciones de inmigración.

El gobierno ha dicho que las personas con antecedentes penales continúan siendo prioridad de captura, pero nadie que esté sin permiso en el país está inmune a la detención. Durante el gobierno de Obama se permitió la permanencia a muchas personas con vínculos profundos y de larga data en el país que nunca se habían metido en líos, pero ahora se les ha ordenado marcharse de la nación.

En febrero, el ex secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, ahora jefe de despacho de la Casa Blanca con Trump, anuló la política de Obama de limitar las deportaciones a personas que representen una amenaza a la seguridad pública, delincuentes sentenciados y quienes hayan cruzado la frontera en fecha reciente, lo que deja vulnerable a cualquier persona que esté sin permiso en el país.

La oficina de campo del ICE en Dallas registró la mayor cifra de arrestos de inmigrantes durante el periodo más reciente de tres meses, seguida de Atlanta y Houston.