El hombre blanco que mató a disparos a un hombre negro desarmado después de reportar que había "matones" en su vecindario fue sentenciado el viernes a cadena perpetua, en una audiencia donde la madre de la víctima le dijo llorosamente al juez que ha tenido muchos problemas desde la muerte de su hijo.

El juez del Tribunal Superior Michael O' Foghludha sentenció a Chad Copley a cadena perpetua sin libertad condicional un día después de que un jurado lo declarara culpable de asesinato en primer grado por el tiroteo de agosto de 2016.

Las características raciales del hecho se hicieron evidentes al difundirse las grabaciones al número de emergencias 911 en las que se escucha a Copley quejarse de "matones" frente a su casa en Raleigh. En cierto momento Copley le dice al operador: "Tengo mis armas cargadas. Voy a salir para proteger a mi vecindario".

Copley, de 40 años, testificó durante su juicio que él se referiría a su propio hijo como un "matón" y que él temía por la seguridad de su familia después de ver a varios hombres mostrar armas mientras salían de una fiesta cercana.

Sin embargo, los fiscales socavaron sus afirmaciones de autodefensa haciéndole admitir bajo un contrainterrogatorio que él le mintió a los investigadores acerca de varios aspectos del caso, incluso que había tenido la intención de hacer un disparo de advertencia.