El presidente Evo Morales ofreció 21.500 dólares de recompensa por la identificación y captura de los autores de dos ataques con bombas caseras que dejaron doce muertos y 60 heridos durante el carnaval en Oruro, en el occidente de Bolivia.

“Entiendo los esfuerzos de la policía y la fiscalía, pero hasta ahora no hemos dados con los autores materiales e intelectuales”, reconoció el mandatario el viernes en esa ciudad a 190 kilómetros al sur de La Paz donde entregó una unidad educativa.

Dijo que tampoco se conocen los móviles del ataque que no tiene precedente desde que el país retornó a la democracia hace 36 años.

Las investigaciones policiales confirmaron que en los dos ataques se utilizó principalmente dinamita, un explosivo de uso común de mineros en esa ciudad.

En la primera explosión ocurrida el sábado 10, murieron ocho personas, la mayoría miembros de una familia de vendía comida en la calle durante un concurrido desfile de danzas folclóricas.

La segunda explosión ocurrió tres días después a pocos metros de la primera y dejó cuatro muertos. En ambas murieron dos niños.

Los atacantes dejaron el explosivo en el carrito de la vendedora. La policía ha estado indagando una posible disputa familiar como móvil pero las mismas autoridades no están convencidas de que esa haya sido la razón.