El Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés) destituyó el sábado a su dirigente debido a un escándalo por los mensajes de texto racistas enviados por su novia, lo que deja otra vez en la incertidumbre el futuro de esta fuerza política de derecha que afronta problemas y fue fundamental para el Brexit.

La mayoría de los miembros del partido apoyaron una moción de censura contra el dirigente del UKIP, Henry Bolton, a quien llovían exigencias de que renunciara desde que un periódico publicó a mediados de enero los mensajes que Jo Marney escribió sobre Meghan Markle, la prometida del príncipe Enrique.

Marney, de 25 años, que también era integrante del UKIP, fue suspendida de inmediato del partido.

La salida de Bolton, elegido al cargo apenas en septiembre, causará la cuarta contienda por la dirección del UKIP desde 2016.

Marney, que se describe como modelo y actriz, envió a un amigo los mensajes de texto publicados el domingo en el periódico Mail. Este medio reveló que los mensajes de texto incluyeron comentarios ofensivos sobre la gente de raza negra y afirmaban que Markle “mancharía” a la familia real.

Marney se disculpó por el “lenguaje vergonzoso”, pero señaló que sus palabras fueron sacadas de contexto.

Después de la votación de censura del sábado, el partido informó que Gerard Batten asumirá como dirigente interino y que en 90 días se efectuará una elección para escoger al nuevo titular.

El UKIP, escéptico de la integración con Europa, y su entonces dirigente Nigel Farage estuvieron estrechamente asociados con el referendo de 2016 en que los británicos aprobaron la salida de su país de la Unión Europea. Desde entonces, el UKIP ha tenido dificultades para mantener su prominencia y no obtuvo ningún escaño del Parlamento en las elecciones del año pasado.

Algunos miembros del partido han dejado entrever que Farage, una figura carismática pero divisiva, podría asumir nuevamente las riendas del UKIP. Farage renunció en 2016 y trabajó en mejorar su imagen internacional como el partidario británico más prominente de la candidatura y la presidencia de Donald Trump.

Bolton había dicho antes que “va a ser muy difícil que el partido sobreviva” una nueva ronda de agitación en su liderazgo.

El partido también enfrenta problemas financieros, como una posible factura jurídica derivada de un caso de difamación.