Nuevas fotógrafas colocan la visión artística por encima del viejo canon de la belleza

  • Coincidiendo con la semana de la moda de Nueva York, la exposición colectiva "Diferentes distancias" presenta la obra transgresora de cinco artistas.
  • La exposición, que se celebra entre el 6 y el 14 de febrero en la Galería Aperture.
La fotógrafa Julia Peirone, nacida en Argentina pero residente en Suecia, retrata "momentos suspendidos" de adolescentes
La fotógrafa Julia Peirone, nacida en Argentina pero residente en Suecia, retrata "momentos suspendidos" de adolescentes
© Julia Peirone

Hace varias décadas que la vieja idea del glamour clásico y la elegancia del estilo, digamos, refinado, ya no es la norma en las fotos de moda. Uno tiene la impresión de que maestros del encanto como Cecil Beaton o de la sugerencia como Lilian Bassman tendrían la carrera perdida antes del pistoletazo de salida frente a los magos de las realidades inventadas por el artificio del software.

Ninguno de los fotógrafos que elevaron a arte la alta costura —en 2012 se organizó en su honor en Berlín la impresionante retrospectiva Belleza eterna— estaría cómodo en el panorama actual de las fotos de moda.

Que pese a todo hay ventanas abiertas a la esperanza de la imaginación lo demuestran exposiciones como Different Distances: Fashion Photography Goes Art (Distancias diferentes: la fotografía de moda se hace arte), una muestra colectiva de cinco jóvenes suecas nacidas en los años setenta que se celebrará en Nueva York coincidiendo con la Fashion Week de la ciudad estadounidense. Las artistas apuestan por quebrantar la belleza con un grado elevado de incorrección pero, al menos, sin olvidar la poesía y la consustancial transmisión de emociones de toda expresión artística.

"Desplazan los límites"

La exposición, que se celebra entre el 6 y el 14 de febrero en la Galería Aperture, un espacio que apuesta siempre por el riesgo en sus propuestas, incluye obras de Denise Grünstein (1950), Julia Hetta (1972), Martina Hoogland Ivanow (1973), Julia Peirone (1973) y Elisabeth Toll (1970), que forman parte de una muy reciente generación del país nórdico ya consolidada en los mercados del arte y las publicaciones de fotógrafas. Las artistas "dominan la diferencia entre lo íntimo y lo lejano, exploran y desplazan los límites y crean nuevas atmósferas que nos cautivan", dicen desde el Swedish Institute, que coopera en la muestra.

Un mujer tumbada y acaso sin sentido amamanta a un bebé El juego de equilibrio entre las fotos de moda y la fotografía artística que ejecutan las cinco creadoras juega con el humor negro, la heterodoxia e incluso la incorrección. Martina Hoogland Ivanov crea mundos de fuerte sugestión y poder hipnótico, donde lo amenazante persigue al espectador, como en la imagen de una mujer tumbada, acaso sin sentido, de uno de cuyos pechos está mamando leche un bebé.

La cabellera como máscara

También es inconformista Denise Grunstein, nacida en Finlandia pero establecida en Suecia, que juega con sus modelos construyendo escenarios donde el lenguaje dominante es el onirismo: la cabellera, como si se tratara de una máscara, siempre cubre las facciones de los modelos, que parecen esculturas sin poder de decisión sobre lo que está sucediendo.

Seres que se mueven lentamente pero son víctimas de la impaciencia En la obra de Julia Hetta hay una fuerte presencia de elementos de la pintura clásica, especialmente por sus referencia a los vanitas. Lejos de ser moralizantes, sin embargo, sus fotos muestran un mundo alternativo habitado por seres misteriosos y omniscientes que parecen moverse muy lentamente en un lugar donde la luz es siempre suave y, sin embargo, sufren de un notable sentimiento de impaciencia.

"Momentos suspendidos"

Julia Peirone, argentina de nacimiento, adquirió notoriedad con el libro More than violet (2012), con una intrigante serie de retratos, formalmente clásicos y perfectos, donde chicas adolescentes son capturadas en momentos suspendidos: bostezos, gestos fuera de control, ojos en blanco...

Si no hay luz , no puedo ver nada "Si no hay luz , no puedo ver nada" es el lema al que intenta hacer justicia Elisabeth Toll. Sus fotografías, casi siempre inspirados en recuerdos personales, relatos o impresiones de mundos irreales. La fotógrafa, que tiene un don especial para la composición, se mueve en el terreno del surrealismo: en una de las fotos, la modelo cuelga de los colmillos de un elefante; en otra parece danzar con un flamante vestido blanco en el paisaje volcánico de Lanzarote.