Un equipo de trabajo creado por el presidente Donald Trump advirtió el miércoles que el gobierno de Cuba utiliza las restricciones en línea para sofocar la disidencia, y prometió encontrar una forma en la que Estados Unidos pueda expandir el acceso y la libertad que tienen los cubanos en internet.

El equipo de trabajo para mejorar el acceso a internet en Cuba sostuvo su primera reunión pública el miércoles para discutir las objeciones del gobierno del presidente cubano Raúl Castro, el cual ha calificado a la iniciativa como un ejercicio de subversión por parte de Washington. El equipo forma parte del endurecimiento de la política hacia La Habana por parte del gobierno de Trump y de un retroceso del acercamiento diplomático del expresidente Barack Obama con la isla.

“Sr. Castro, derribe este cortafuegos”, declaró André Mendes, director interino de la oficina encargada de Radio y TV Martí, haciendo un juego de palabras sobre la famosa frase que el expresidente Ronald Reagan le dijo al ex líder soviético Mijaíl Gorbachov ante la Puerta de Brandemburgo, en Berlín, hace décadas: “Derribe este muro”.

Aunque el mandato limitado del grupo se enfoca en desarrollar recomendaciones sobre cómo Estados Unidos podría expandir el acceso a internet en Cuba, la reunión tomó rápidamente claros matices políticos, siempre presentes en el prolongado y emotivo debate de Estados Unidos sobre su política hacia la isla situada a solo 145 kilómetros (90 millas) de Florida.

Bajo una iluminación fluorescente en una sala de conferencias en el sótano del Departamento de Estado, varios opositores cubanos utilizaron el espacio público para arremeter contra el gobierno de Cuba, haciendo comparaciones con la Segunda Guerra Mundial y con los gobiernos de Siria e Irán. Aun así, la mayoría de los comentarios públicos se enfocaron en la crítica al antiguo embargo económico y en la política de Trump hacia La Habana. Algunos argumentaron que cualquier plan estadounidense sería contraproducente, al socavar la independencia y la credibilidad que se percibe en los florecientes medios de comunicación independientes en Cuba.

Creado bajo una orden de Trump en junio pasado, el equipo de trabajo incluye a varios funcionarios importantes del Departamento de Estado, del Departamento de Comercio, de la Comisión Federal de Comunicaciones y de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

No cuenta con un presupuesto, pero tiene la tarea de entregar su informe de recomendaciones a Trump y al secretario de Estado Rex Tillerson para febrero de 2019.

El subsecretario de Estado John Creamer dijo que algunos estimados mostraron que la penetración de internet en Cuba es de entre 5% y 40%, donde la cantidad más alta incluye a aquellos que solo pueden acceder al internet controlado por el gobierno. Indicó que el costo de un dólar por una hora de internet es oneroso, considerando que el salario promedio en la isla es de 30 dólares al mes. Para tener internet en las casas, los cubanos deben pagar entre 17 a 80 dólares cada mes _el costo depende de la velocidad_ para solamente recibir 30 horas de conectividad, agregó Creamer.

Creamer puntualizó que el gobierno de Cuba “filtra y bloquea los sitios web” en un intento de impedir que los cubanos tengan la oportunidad de criticar a las instituciones y políticas cubanas.

“Ese tipo de actos agresivos tienen un efecto escalofriante en el ejercicio de la libertad de expresión”, señaló Creamer.

El acceso a internet era escaso y sumamente caro antes de la normalización de relaciones en el 2014, pero ha crecido drásticamente desde entonces. Hay 508 puntos de acceso público a WiFi en todo el país, y el gobierno ha empezado a facilitar las conexiones domésticas y ha prometido fomentar el acceso por medio de teléfonos móviles este año.

La gran mayoría del contenido de internet en Cuba no tiene censura alguna. El gobierno bloquea algunos portales, en especial los que reciben financiamiento del gobierno estadounidense como TV Martí, pero tales sitios pueden verse mediante otros sitios como Facebook o YouTube.

Algunas de las probables recomendaciones para expandir el acceso son meramente técnicas. Tom Sullivan, director de la junta internacional de la Comisión Federal de Comunicaciones, dijo que no hay cables submarinos directos entre Estados Unidos y Cuba, aunque señaló que parece haber algunos satélites estadounidenses que proporcionan servicio en la isla.

De momento no había una reacción por parte de la Embajada de Cuba. Pero la semana pasada, la isla protestó contra la creación del equipo de trabajo a través de notas diplomáticas en las que rechazó “el intento de manipular internet para llevar a cabo programas ilegales con fines políticos y de subversión, como parte de sus acciones destinadas a alterar o cambiar el orden constitucional de la República de Cuba”.

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El periodista de The Associated Press Michael Weissenstein en La Habana contribuyó para este despacho.

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Josh Lederman está en Twitter como: http://twitter.com/joshledermanAP