Las esperanzas de un nuevo gobierno en Alemania hicieron subir el euro y los mercados el viernes, ante el alivio de que la mayor economía de Europa pudiera muy pronto tener una conducción estable. Pero algunos economistas y cabilderos empresariales dijeron que el acuerdo ofrece muy poco respaldo a la prosperidad del país a largo plazo.

El acuerdo tentativo para iniciar negociaciones normales para una coalición llevaría a la continuación de la alianza de gobierno entre los demócratas cristianos de la canciller Angela Merkel, su aliada la Unión Social Cristiana y los centroizquierdistas socialdemócratas. EL acuerdo sigue al colapso de una propuesta para que el partido de Merkel formase gobierno con los verdes y el partido proempresarial Demócratas Libres.

Una razón central para el optimismo de los inversionistas _ que hizo subir al euro a 1,2156 dólares, su nivel más alto en tres años _ fue simplemente alivio de que la situación política del país está siendo resuelta, casi cuatro meses después de las elecciones del 24 de septiembre.

Parece muy probable que Merkel, conocida por los inversionistas y firmemente europeísta, seguirá como canciller.

Asimismo, el acuerdo evita el riesgo de otra elección, que habría generado la perspectiva de mayores ganancias por partidos populistas como el ultraderechista AfD. Los analistas han señalado el auge de partidos populistas euroescépticos en muchos países como una de los mayores riesgos para el crecimiento y los mercados en Europa. Varios de esos partidos quieren debilitar los lazos europeos o eliminar la moneda europea completamente, con consecuencias inciertas para las economías de la región.

"El acuerdo está atrasado”, dijo Dieter Kempf, presidente de la Federación de la Industria de Alemania. “Alemania necesita urgentemente un gobierno capaz de actuar”.

Los puntos más importantes en el acuerdo son una promesa de no aumentar impuestos, cierta flexibilidad en un compromiso para reducir las emisiones de gases de invernadero por 40% para el 2020 y la voluntad de trabajar con Francia para crear pasos que corrijan problemas crónicos en la moneda común.

Clemens Fuest, jefe del instituto de estudios Ifo en Munich, criticó el acuerdo, diciendo que contiene demasiados gastos adicionales en ayuda social y muy poco en reducción de impuestos.