A una semana de la visita del papa Francisco a Perú, miles de personas marchaban el jueves en la segunda gran protesta en menos de un mes tras el indulto humanitario concedido por el mandatario Pedro Pablo Kuczynski en favor del expresidente Alberto Fujimori, quien cumplía una sentencia de 25 años de prisión por el asesinato de 25 peruanos.

Con carteles que decían "Fujimori asesino" y "Lárgate Kuczynski" los manifestantes también criticaban al gobernante actual a quien califican de “traidor” porque el mandatario llegó al poder en 2016 con votos anti-fujimoristas bajo la promesa de no indultar a Fujimori, lo cual incumplió tras diecisiete meses de haber iniciado su gobierno.

El indulto otorgado en diciembre pasado a pocas horas de la Navidad incrementó la crisis política en Perú y podría disminuir el crecimiento económico del país, según un informe difundido por la agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings.

Kuczynski pidió el jueves que lo “dejen trabajar” luego de cambiar a la mitad de su gabinete ministerial el martes.

La excarcelación se produjo tres días después de que una facción del partido fujimorista —que domina el Parlamento— intentara destituir de su cargo a Kuczynski, quien fue salvado a última hora por la abstención de un ala minoritaria de esa fuerza ligada a Fujimori, lo cual alimenta la percepción de un indulto político para los manifestantes.

El indulto podría impactar la visita de Francisco porque los familiares de los 25 asesinados durante el gobierno de Fujimori anunciaron el miércoles que pedirán una audiencia con el Papa, quien visitará Perú la próxima semana entre el 18 y 21 de enero.

Las 25 víctimas, cuyos retratos en blanco y negro fueron llevados como estandartes en la marcha, eran universitarios y vecinos de un barrio pobre cercano al palacio presidencial que fueron ejecutados extrajudicialmente por un grupo clandestino de militares que, según los jueces, actuaron bajo el conocimiento de Fujimori durante su gestión (1990-2000).

El indulto es considerado "una bofetada en la cara" para las víctimas, según expertos en ejecuciones extrajudiciales de Naciones Unidas; mientras que el premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, ha afirmado que "a nadie se le escapa que estas medidas, en beneficio del expresidente (Fujimori), no son actos de compasión sino del más crudo y cínico cálculo político".

Antes de la excarcelación, Kuczynski estaba contra las cuerdas y al borde de ser destituido de la presidencia tras descubrirse nexos con la constructora brasileña Odebrecht, a la cual una empresa del presidente había realizado asesorías financieras por más de 782.000 dólares mientras era un primer ministro hace más de una década.

Fujimori, de 79 años, fue condenado en 2009 a 25 años de prisión por el asesinato de 25 peruanos por un escuadrón de la muerte que actuaba bajo su conocimiento, según los jueces. También tenía en su contra otras tres condenas por corrupción.