Alentados por el reciente triunfo en Alabama, los demócratas ávidos por ganar la mayoría en el Senado el año próximo vuelven la mirada a Tennessee, donde un popular exgobernador se ha postulado a la banca que deja vacante el próximo retiro del republicano Bob Corker.

Ninguno de los aspirantes a la candidatura republicana, la representante Marsha Blackburn y el ex representante Stephen Fincher, cargan con antecedentes personales similares a los de Roy Moore candidato al Senado por Alabama que cayó ante un demócrata.

"Tennessee claramente está en juego”, dijo Paul Maslin, un encuestador que trabajó para la campaña de Doug Jones, el primer demócrata electo en un cuarto de siglo en Alabama. El rival de Jones, Moore, se vio acosado por acusaciones de hace décadas de abuso sexual hacia una adolescentes. Moore negó las acusaciones.

El exgobernador demócrata de Tennessee Phil Bredesen es bien conocido por el electorado y ha lanzado su campaña desde una sólida posición.

"Él arranca con el tipo de credibilidad entre la gente de Tennessee que Doug Jones no tenía (en Alabama) y que casi ningún otro aspirante demócrata tiene en los otros estados republicanos el año próximo”, dijo Maslin.

Los votantes en Tennessee y Alabama respaldaron ampliamente a Trump en el 2016: el margen de victoria de Trump fue de 28 puntos porcentuales en Alabama y de 26% en Tennessee, aunque su popularidad ha bajado desde entonces. Y mientras que Fincher y Blackburn batallan en las primarias para mostrar quién es el candidato más pro Trump, Bredesen se puede concentrar en un mensaje de ser quien puede “corregir el desastre” en Washington.

"El riesgo que corres cuando respaldas a un funcionario público es que es muy impredecible, si su popularidad comienza a erosionarse estás en problemas”, dijo Kent Sylar, profesor de ciencias políticas en la Universidad Middle Tennessee y ex empleado demócrata en el Congreso.

Actualmente, los republicanos tienen la mayoría de 51 a 49 en el Senado, por lo que hay demasiado en juego.