Para la ley israelí, el rabino Chuck Davidson es un delincuente. Sin embargo, la mayoría de los países del mundo no le encarcelarían. ¿Su delito? Celebrar bodas ilegales en desafío al Gran Rabinato de Israel.

Aunque Davidson pertenece a la corriente reconocida oficialmente del judaísmo ortodoxo, forma parte de un creciente grupo de judíos que se salta la ley para celebrar bodas sin la aprobación del rabinato. Los críticos como Davidson creen que la institución se ha vuelto demasiado estricta en su interpretación del derecho religioso, lo que complica de forma innecesaria que las parejas judías se casen.

“Cada vez más israelíes se casan al margen del rabinato”, dijo Michal Berman, directora ejecutiva de Panim, un grupo que representa a organizaciones pluralistas judías israelíes. Sus afiliados celebran bodas ortodoxas, progresistas y seculares en desafío al rabinato.

Se estima que el 20% de los israelíes se casa al margen de la autoridad religiosa, indicó Berman, en comparación con el 16% de 2010. Ella espera que el número siga creciendo, lo que interpreta como un indicio de la creciente falta de fe en la institución religiosa. “Hay formas distintas de ser judío y es mejor reconocerlo”, señaló.

Israel no tiene un sistema de matrimonio civil, y la ley israelí exige que los matrimonios judíos los celebre un rabino autorizado por el Gran Rabinato. Eso implica que las parejas judías que quieren casarse en Israel tienen pocas opciones aparte de una boda ortodoxa.

Una enmienda en la ley israelí de matrimonio aprobada en 2013 estableció una pena de dos años de prisión para cualquiera que celebre o participe en una boda no autorizada. Poco después, Davidson, un rabino estadounidense de 58 años, empezó a celebrar enlaces en rebeldía. Dice que ha oficiado unas 170 desde entonces.

“Un imitador de Elvis en Las Vegas tiene más importancia para el estado que yo, un rabino ortodoxo”, dijo Davidson.

La ley actual impide las bodas entre personas de distinta religión o del mismo sexo. También rechaza ceremonias oficiadas por ramas más progresistas del judaísmo, que son populares entre judíos estadounidenses.

Sin embargo, el Ministerio del Interior reconoce de forma retroactiva los matrimonios civiles, homosexuales o interreligiosos, lo que convierte Chipre en un destino popular para bodas seculares. Israel también reconoce las parejas de hecho que comparten vivienda, aunque no tienen los mismos derechos que las parejas casadas.

Un sondeo realizado este año por Hiddush, una organización que presiona en favor del pluralismo religioso en Israel, determinó que el 70% de los israelíes está a favor del matrimonio civil.

Davidson se ha mudado a una zona donde incluso los hombres y mujeres judíos que en principio cumplen los requisitos del rabinato encuentran problemas para formalizar su relación.

Puede que a esas parejas les falten documentos, como el certificado de matrimonio de sus padres, que demuestren su condición de judíos. Algunos acuden al rabino rebelde frustrados por tratar con el rabinato. Otros lo hacen por principios.

Él calcula que unos 400.000 judíos israelíes _o en torno al 6% de la población judía_ no tienen “opciones de matrimonio” porque no cumplen los estrictos estándares del rabinato.

Una mujer judía etíope a la que Davidson casó en octubre dijo que se oponía por principio a la forma en la que el rabinato reclama pruebas de judaísmo.

“Ambos podemos certificar que somos judíos”, dijo, hablando bajo condición de anonimato por temor a posibles complicaciones legales. Ella y su esposo podrían haberse casado a través del rabinato, “pero no creemos en la institución como tal”, señaló. “No tengo ningún problema en principio con comprobar el judaísmo de alguien, pero el mismo concepto de cómo percibe el rabinato a los judíos etíopes es problemático para mí, y no estoy dispuesta a cooperar con una institución que no me considera judía”. Sin embargo, señaló, para ellos era importante casarse de acuerdo con la tradición judía.

El grupo Havaya ayuda a las parejas judías a casarse al margen del sistema organizando ceremonias para gente que ya tiene reconocimiento de pareja de hecho.

La organización ha celebrado miles de bodas desde su fundación en 2007, explicó el director de Havaya, Inbar Oren. Permiten a parejas homosexuales o de distinta religión en Israel disfrutar de ceremonias más igualitarias o seculares de las permitidas por el rabinato.

“La gente busca una solución para su situación”, indicó Oren.

Aunque transmiten un mensaje de desafío, estas bodas no son una solución completa. Como no son legalmente vinculantes, las parejas deben irse al extranjero o acudir al rabinato para celebrar una ceremonia privada. La mujer etíope, por ejemplo, dijo que ella y su esposo estudiaban pedir el reconocimiento de pareja de hecho o volar a Chipre para tener una ceremonia civil.

Nadie ha sido detenido ni acusado en Israel por participar en una boda ilegal, pero Oren y Davidson dijeron que ojalá fuera así.

“Yo no oculto esto, lo hago a plena luz, ojalá me detengan”, dijo Davidson, indicando que eso aumentaría la concienciación de “lo desquiciado que es esto”.

El rabino dijo confiar en que el Tribunal Supremo fallaría en contra de la ley, “y si no me quedaré en la cárcel”.