Fue una escena conmovedora: un estadounidense al que le fue prohibido ingresar a México se casó con su prometida durante los breves momentos en que se abrió la barrera fronteriza entre ambos países.

Ahora, un periódico afirma que el novio es un narcotraficante convicto, y los agentes fronterizos están furiosos de que haya aprobado una revisión federal de antecedentes y se le autorizara participar en el evento “Puerta de esperanza” del mes pasado en el cruce de San Diego.

“Los agentes están molestos, sienten que se aprovecharon de ellos, se sienten engañados”, le dijo Joshua Wilson, vicepresidente del Local 1613 del Consejo Nacional de la Patrulla Fronteriza, al San Diego Union-Tribune. “Resulta que proporcionamos seguridad armada para una boda de cártel”.

El 18 de noviembre, Brian Houston, de San Diego, y Evelia Reyes, de México, firmaron documentos oficiales en Tijuana que los declaran marido y mujer, y luego se abrazaron entre las puertas de una barrera fronteriza de acero que sólo se abre aproximadamente una hora al año.

Fue la primera boda en el Parque Estatal Border Field durante el evento “Puerta de esperanza”, en el que se permite que personas que no pueden cruzar la frontera se reúnan unos tres minutos por caso.

“Es una afirmación de que el amor no tiene fronteras”, le dijo Houston al Union-Tribune en esa ocasión.

Se supone que las personas que participaron en el evento fueron escrutadas meticulosamente.

Pero parece que la verificación federal de antecedentes no tomó en cuenta la noticia de que Houston aguarda su sentencia después de que en mayo se declaró culpable de tráfico de drogas en un tribunal federal de San Diego.

Houston fue arrestado en febrero al ingresar a Estados Unidos en el retén fronterizo de San Ysidro. Los fiscales dicen que en su automóvil había unos 59 kilos (130 libras) de heroína, metanfetaminas y cocaína ocultos.

Debido a su detención ya no se le permite ingresar a México, y ahora el evento “Puerta de la esperanza” está en el ojo del huracán.

El grupo sin fines de lucro Border Angels (Ángeles de la Frontera) ha organizado seis aperturas de ese tipo desde 2013. Su director ejecutivo Enrique Morones indicó que el organismo no verifica los antecedentes de las personas que le presentan su solicitud para participar, pero sí le proporciona a la Patrulla Fronteriza unos cuestionarios que los candidatos llenan. Le deja a la agencia policial la labor de verificar los antecedentes, dijo Morones al Union-Tribune.

Takae Michael, portavoz de la patrulla, señaló que a Houston le fueron verificados sus antecedentes a través de un proceso interno de revisión con base en información que Morones proporcionó, y que no se detectó que tuviera antecedentes delictivos.

Morones dijo que quedó muy sorprendido al enterarse de que Houston era un narcotraficante convicto, y tiene pensado reunirse con Rodney Scott, el nuevo jefe de la Patrulla Fronteriza en San Diego, para hablar sobre el caso y sobre eventos en el futuro.

“Eso va en contra de todo lo que Border Angels defiende”, afirmó Morones.