La Asamblea General de la ONU votó el jueves a favor de censurar la decisión del presidente Donald Trump de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel, haciendo caso omiso a las amenazas de Trump de quitar la ayuda financiera a cualquier país que se opusiera a él.

La resolución no vinculante que declara nula la acción de Estados Unidos fue aprobada con 128 votos a favor y 9 en contra, lo que representa una victoria para los palestinos, pero no tan grande como la predecían. Ante las amenazas de Washington, 35 de las 193 naciones miembro de la ONU se abstuvieron y 21 estaban ausentes.

La resolución, patrocinada por Yemen y Turquía, reafirmó lo que ha sido la postura de la ONU en la dividida ciudad santa desde 1967: que el estatus final de Jerusalén debe decidirse en negociaciones directas entre Israel y los palestinos.

El gobierno de Trump dejó claro que la votación no tendrá efecto en sus planes de mover la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén. Y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo después de la votación que rechaza por completo la “absurda” resolución. Agradeció a Trump por su “incondicional defensa de Israel” y dijo que Jerusalén “siempre fue, siempre será” la capital del Estado judío.

El embajador palestino en la ONU Riyad Mansour calificó la votación como una victoria, no sólo para los palestinos, sino también para Naciones Unidas y para la ley internacional, y dijo que la embajadora estadounidense Nikki Haley “fracasó miserablemente” al haber persuadido sólo a siete naciones _además de Estados Unidos e Israel_ de votar contra la resolución.

“Y usaron tácticas sin precedentes, inauditas en la labor diplomática dentro de la ONU, como el chantaje y la extorsión”, afirmó.

Estados Unidos e Israel han librado una intensa campaña de cabildeo contra la medida, con la embajadora de Estados Unidos, Nikki Haley, enviando cartas a más de 180 países para advertirles que Washington tomaría nota de aquellos que votaran en su contra. Trump llegó más lejos al amenazar con interrumpir la ayuda financiera: “Que voten contra nosotros. Ahorraremos mucho dinero. No nos importa".

Pero al final, los principales beneficiados del apoyo estadounidense, entre ellos Afganistán, Egipto, Jordania, Paquistán, Etiopía, Tanzania y Sudáfrica, apoyaron la resolución. Egipto recibió aproximadamente 1.400 millones de dólares de apoyo de Estados Unidos este año, Jordania alrededor de 1.300 millones de dólares.

Los nueve países que votaron “no” fueron Estados Unidos, Israel, Guatemala, Honduras, Micronesia, Nauru, Palaos, las Islas Marshall y Togo. Entre los que se abstuvieron estaban Australia, Argentina, Canadá, Colombia, Croacia, República Checa y México.

Entre los ausentes estaban Kenia, que recibió el quinto monto más grande de ayuda de Estados Unidos el año pasado, Georgia y Ucrania, todos con lazos cercanos a Estados Unidos.

Se prevé que Estados Unidos asigne 25.800 millones de dólares para apoyo extranjero en 2018. Está por verse si Trump cumplirá con su amenaza contra aquellos que votaron “sí”.

Luego del voto, Haley tuiteó una foto de los 65 países en votar no, los que se abstuvieron o ausentaron, y dijo: “Agradecemos a estos países por no caer en las formas irresponsables de la ONU”.

Pero en cuestión de horas, el gobierno de Trump parecía dar marcha atrás a sus amenazas. En Washington la vocera del Departamento de Estado, Heather Nauert, dijo que el recorte a los países que se opusieran a Estados Unidos no era una conclusión ineludible.

“El equipo de relaciones exteriores del presidente ha recibido el poder de explorar varias opciones de aquí en adelante con otras naciones”, dijo Nauert. “Sin embargo, ninguna decisión ha sido tomada”.

Las tácticas aumentaron la presión en la reunión de emergencia del jueves y provocaron acusaciones del mundo islámico de chantaje e intimidación por parte de Estados Unidos.

“No es ético pensar que los votos y la dignidad de los Estados miembro están a la venta”, dijo el canciller turco Mevlut Cavusoglu. “¡No nos dejaremos intimidar! ¡Puedes ser fuerte, pero eso no te da la razón!”.

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Los periodistas de Associated Press Suzan Fraser en Ankara, Turquía, y Joe Federman en Jerusalén contribuyeron a este despacho.