La justicia argentina dio el primer paso en la investigación sobre supuesta corrupción en la reparación del submarino ARA San Juan desaparecido desde el 15 de noviembre en el Atlántico Sur al disponer el miércoles el allanamiento de la sede de la Armada y de la filial local de la empresa alemana Ferrostaal que proveyó de baterías a la embarcación.

La orden judicial fue dispuesta por el juez federal Sergio Torres, quien investiga a los ministros de Defensa durante el período 2005 y 2015 por supuestas irregularidades cometidas en los procesos de reparación de la flota de mar y submarinos de la Armada Argentina, entre ellos el submarino desaparecido con 44 tripulantes a bordo por causas todavía no esclarecidas.

Los allanamientos, a cargo de personal de la Policía Federal, son las primeras medidas de prueba que ordena el juez Torres en relación a esta causa. En el operativo se secuestró documentación sobre los contratos firmados, confirmó la agencia estatal Télam.

Según una denuncia presentada por Elisa Carrió, una de las líderes parlamentarias del partido del presidente Mauricio Macri, el pasado 15 de diciembre “en los distintos procesos de reparación y modernización, se repiten las empresas, (HAWKER GMBH y MARLOG GMBH & Co.KG), que tienen la misma representante en la Argentina: Man Ferrostaal Argentina S.A. Resulta una constante el aumento sucesivo de los valores de las obras contratadas, sin causales debidamente justificadas; se observan incumplimientos y retrasos más que considerables, con apreciable perjuicio patrimonial para el Estado, entre otras irregularidades descriptas”.

Los exministros denunciados son Nilda Celia Garré (2005 y 2010); Arturo Puricelli (2010 y 2013) y Agustín Rossi (2013-2015) durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández (2007-2015), por los delitos de supuesta administración fraudulenta, cohecho (pago de sobornos) e incumplimiento de los deberes de funcionario público, entre otros.

The Associated Press intentó contactar a la empresa alemana para una reacción por los allanamientos pero no hubo respuesta. En tanto que Garré y Rossi han negado irregularidades en la reparación del submarino ARA San Juan bajo sus respectivos períodos al frente de Defensa.

La Armada Argentina prosigue la búsqueda del submarino diésel eléctrico clase TR-1700 de fabricación alemana que desapareció cuando navegaba desde Ushuaia, en el extremo austral de Argentina, hacia su base en Mar del Plata, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, tras participar de un ejercicio de adiestramiento.

El submarino informó el 15 de noviembre que había sufrido una avería a raíz de la entrada de agua a las baterías a través del snorkel pero que el incidente que había sido resuelto. Horas después de ese reporte se registró una explosión en la zona del Atlántico sur donde se había perdido contacto con la nave.

Si bien todavía no se determinó la causa de la desaparición del submarino, las sospechas recaen sobre presuntas irregularidades en la reparación de media vida de la embarcación entre 2007 y 2015 llevada adelante por la Armada. La denuncia menciona supuesto incumplimiento de estándares normativos y operativos para la reparación de media vida y recambio de baterías; direccionar la compra de suministros para beneficiar a ciertos proveedores, y compra de insumos con garantías vencidas.

Esta maniobra, agrega, no hubiera sido posible con el debido control de los responsables políticos de Defensa.