Era lógico de dos amigos entusiastas de los trenes y promotores de mayor acceso al ferrocarril estuvieran presentes ese día.

Jim Hamre, de 61 años, y Zack Willhoite, de 35, subieron al tren Amtrak el lunes entre los primeros pasajeros del viaje inaugural de una ruta más rápida entre Portland, Oregon, y Seattle.

Eran dos apasionados del transporte público que aguardaban con ansias el día que trenes de alta velocidad pasaran por su región. Estuvieron entre los tres muertos cuando el tren, que iba a 120 kilómetros por hora (80 millas) en un tramo de velocidad máxima de 48 km por hora (30 millas), descarriló al sur de Seattle y lanzó algunos de sus vagones a la carretera que pasaba por debajo. Decenas de pasajeros resultaron heridos, algunos de gravedad.

La oficina del forense del condado de Pierce dijo el miércoles que los dos hombres murieron de heridas graves sufridas por golpes al cráneo. El fallo en ambos casos fue de muerte accidental.

No se ha dado a conocer la identidad de la tercera víctima, un hombre.