A pesar de sus negativas, una de las papeleras más grandes del mundo tiene fuertes vínculos con proveedores de madera asociados con incendios forestales y la deforestación de Indonesia, según pudo comprobar la Associated Press.

La empresa indonesia Sinarmas, conocida internacionalmente como Asia Pulp & Paper, asegura que la mayoría de las firmas que le suministran madera son “independientes” y que no está asociada con ellas.

Pero la AP comprobó vínculos entre Sinarmas y casi todas las 27 plantaciones que sostiene son independientes.

La agencia revisó casi 1.100 páginas de documentos corporativos relacionados con las operaciones teóricamente independientes, los cuales indican que esas empresas son propiedad de diez individuos. Seis son empleados del conglomerado de Sinarmas y dos son ex empleados, uno de ellos relacionado con la familia Widjaja, propietaria de Sinarmas. Varios trabajan en el departamento de finanzas de Sinarmas Forestry.

La AP identificó a los ochos comparando detalles de los documentos, como las fechas de nacimiento, con información disponible en las redes sociales, en la prensa, en documentos de la industria forestal y en otros sitios.

Veinticinco de los 27 proveedores de madera tienen estructuras con varias capas y, en última instancia, sus propietarios casi siempre están basados en las oficinas de Sinarmas y sus firmas tienen empleados de Sinarmas, desde altos ejecutivos hasta contadores.

Un documento interno de Asia Pulp & Paper al que tuvo acceso la AP señala que ese firma tiene “fuerte influencia” sobre una cantidad no especificada de proveedores de madera a través de préstamos y servicios, acuerdos de compra de madera a largo plazo y una “relación comercial inusual”. El mismo documento, no obstante, insiste en que estas operaciones son independientes.

La AP descubrió asimismo que una firma de dos empleados de Sinarmas Forestry ha estado talando la selva tropical en la isla de Borneo desde el 2014.

Sinarmas se comprometió en el 2014 a no seguir deforestando bosques.

A pesar de haberse comprometido en el 2013 a obtener el visto bueno de las comunidades para abrir nuevas plantaciones, Sinarmas sigue adelante con su plan de darle uso comercial a 66.000 hectáreas de tierras estatales en la cadena de islas Bengka Belitung, cerca de Sumatra, a pesar de la oposición de los lugareños. La medida amenaza tierras con cultivos en una zona donde viven unas 100.000 personas.

La AP informó a Sinarmas acerca de sus hallazgos hace cinco días y la empresa todavía no ha respondido.

Indonesia está talando sus árboles a un ritmo más acelerado que en cualquier otra parte del mundo, aumentando las ganancias de las papeleras y de los productores de aceite de palma, al tiempo que causa grandes problemas sociales y al medio ambiente. La rápida deforestación combinada con las emisiones de gases de efecto invernadero hacen de Indonesia el cuarto país que más contribuye al calentamiento global, detrás solo de China, Estados Unidos y la India.

Las emisiones aumentaron significativamente en el 2015, en que hubo una cantidad récord de incendios forestales que quemaron 2.600.000 millones de hectáreas y cubrieron con una dañina bruma buena parte de Singapur, Indonesia, Malasia y el sur de Tailandia. Un estudio de las universidades de Harvard y Columbia estimó que causó 100.000 muertes en la región y el Banco Mundial calcula que los incendios le costaron 16.000 millones de dólares a Indonesia.

Parte de la razón del desastre es el drenaje de bosques cenagosos por parte de firmas de aceite de palma y de pulpa, incluidos proveedores de Sinarmas. Algunos incendios causados por aldeanos para despejar tierras para cultivarlas o por empleados de las plantaciones se esparcieron rápidamente por este drenaje.

Sinarmas es uno de los conglomerados más grandes de Asia y sus productos se venden en todo el mundo.

Tenía fama de apoderarse de tierras y de deforestarlas, pero prometió ser un abanderado de la sustentabilidad en el 2013, después de que una campaña de Greenpeace afectase sus ventas.

Las pruebas de que está violando indirectamente el compromiso de no deforestar las ofrecen fotos tomadas por drones e imágenes satelitales de 13.000 hectáreas de la plantación de Muara Sungai Landak en Borneo. Los impuestos que paga por cortar madera también revelan que se está produciendo una deforestación.

Muara Sungai Landak es propiedad de un empleado y un auditor de Sinarmas.

La percepción de que los proveedores de maderas que provocan deforestación son operaciones independientes fue una parte importante de una campaña de relaciones públicas de Sinarmas en años recientes, que le permitió deslindar responsabilidades cada vez que surgía alguna controversia.

La investigación de la AP, no obstante, indicaría que Sinarmas tiene una responsabilidad mayor en los incendios de la temporada seca en Indonesia.

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Wright está en www.twitter.com/@stephenwrightAP