Al menos 17 personas, incluidos mujeres y niños, murieron en bombardeos sobre un pueblo en el noroeste de Siria bajo control rebelde, según indicaron el miércoles activistas y rescatistas sirios.

Los ataques del martes en la provincia de Idlib mataron al menos cuatro niños y dos mujeres y acabaron con una familia entera de desplazados, indicó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña.

Es probable que la cifra de víctimas aumente porque más de 30 personas resultaron heridas y algunas están graves, señaló el grupo de monitoreo, que documenta la guerra civil siria a través de una red de activistas sobre el terreno.

Defensa Civil Siria, un grupo de rescatistas también conocido como Cascos Blancos, indicó que los ataques habían destruido una manzana entera en un complejo residencial del pueblo de Maar Shurin, en el sur de Idlib. El grupo dio una cifra de 19 muertos en los bombardeos.

El grupo de rescatistas difundió imágenes de sus voluntarios tratando de sacar cuerpos entre los escombros y describió los ataques como de naturaleza especialmente explosiva. Imágenes subidas a internet por una plataforma de medios gestionada por activistas locales, The Idlib Media Center, mostraban un coche retorcido junto a escombros de edificios derruidos.

La provincia de Idlib es un bastión rebelde e insurgente en el que las fuerzas del presidente, Bashar Assad, han lanzado hace poco una ofensiva para intentar recuperar la región tras casi tres años. Tras intensos combates de los últimos días, las tropas del gobierno han llegado al extremo sur de la provincia por primera vez en años y se han intensificado los ataques aéreos.