El director de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos usó fondos públicos para buscar micrófonos escondidos en su oficina y para comprar candados biométricos a fin de reforzar la seguridad.

Esas compras, por un total de casi 9.000 dólares, fueron parte de una serie de medidas antiespionaje tomadas por el director de la agencia conocida como EPA, Scott Pruitt.

El inspector de la entidad gubernamental ya ha estado investigando la compra que hizo Pruitt de una cabina a prueba de sonido por valor de 25.000 dólares, que instaló en su oficina para evitar que otros escuchen sus conversaciones telefónicas.

Un empleado de la EPA que pidió no ser identificado por temor a represalias entregó a The Associated Press recibos de las compras realizadas por Pruitt.

Jahan Wilcox, portavoz de la agencia, defendió el lunes las adquisiciones asegurando que Pruitt ha recibido “una cantidad de amenazas sin precedente”.