Pese a la magnitud y el amplio impacto de la reforma fiscal de 1,5 billones de dólares, la victoria mayor y más rápida que obtendrían los republicanos al aprobar la ley en el Congreso la semana próxima sería lo que pudiera evitar: otra gran derrota legislativa para el partido en la era de Donald Trump.

Incluso si los republicanos tienen razón de que los recortes de impuestos para empresas y ricos estimulan la economía, los resultados tardarían en hacerse evidentes. Y aunque bajen los impuestos para millones de familias, muchas no van a sentirlo hasta que presenten sus impuestos de 2018 en 2019. Eso será mucho después de las elecciones de noviembre de 2018, donde pudiera cambiar el equilibro en el Congreso, y contiendas recientes indican que muchas de las elecciones podrían estar fuertemente influenciadas por la impopularidad del presidente.

La sanción de la ley fiscal parece segura, con la aprobación en la Cámara de Representantes y después que dos de sus adversarios potenciales en el Senado dieron su apoyo el viernes a la medida: Marco Rubio y Bob Corker. Eso significaría una ceremonia de firma de la ley en la Casa Blanca probablemente para la Navidad.

Los republicanos esperan que eso eclipse su fracaso en el intento de anular la ley de salud de Barack Obama. Otro fracaso habría enardecido a partidarios y donantes republicanos ya furiosos por la debacle de la ley de salud, alimentado retos de la ultraderecha en primarias contra legisladores republicanos o alentado a conservadores a no acudir a las urnas en noviembre.

Si la ley fiscal no es aprobada, “la reacción en el país va a ser: ‘¿Para qué los apoyamos a ustedes?’”, dijo David Winston, encuestador del partido republicano que asesora a los líderes legislativos.

"Aprobar la ley es necesario, pero no suficiente para que los republicanos retengan el control del Congreso en el 2018”, dijo el consultor republicano Whit Ayres. “Le da al partido un logro concreto que pueden presentar a los votantes, y eso es crucial”.

Los demócratas ven en el proyecto de reforma fiscal es una oportunidad política.

Los sondeos este mes muestran que claras mayorías se oponen a la ley. Según encuestas de las universidades Quinnipiac y Marist, al menos 6 de cada 10 personas dicen que la ley ayudaría principalmente a los ricos. Análisis del Comité Conjunto sobre Impuestos, una entidad no partidista del Congreso, han mostrado que la mayoría de los beneficios serán para corporaciones y familias acaudaladas, con una ayuda más modesta para familias de ingresos medios y bajos, un ángulo de ataque que los demócratas están usando ya.