Una corte española concedió el viernes la petición de extradición de China de 121 taiwaneses acusados de pertenecer a grupos delictivos que desde España defraudaron por millones de euros a gente en el gigante asiático.

Hace un año, Interpol informó a España de la estafa, y las autoridades españolas y chinas cooperaron en un operativo en el cual capturaron a un total de 259 personas.

Primero, los criminales contactaban vía telefónica a personas en China y se hacían pasar por amigos o familia, para advertirles de unos fraudes. En llamadas posteriores, se hacían pasar por la policía que investigaba dichos timos y convencían a muchas víctimas a depositar dinero en cuentas bancarias operadas por ellos.

La Audiencia Nacional dictaminó que no había impedimento para la extradición. España tiene un tratado de extradición con China y no hay relaciones diplomáticas con Taipéi.

Parte de los argumentos legales sobre el proceso de extradición en Madrid se centraron en disputas diplomáticas sobre Taiwán. China clama soberanía sobre la isla autónoma y democrática, que se separó de China continental durante una guerra civil en 1949.

Los abogados de los sospechosos estaban en contra de la extradición ya que, argumentaban, la nacionalidad taiwanesa significa que no pueden ser enviados a China.

La corte rechazó esos argumentos al señalar que la ley internacional ha aceptado cada vez más el principio “una sola China”, que asevera que Taiwán pertenece a China. El fallo señaló que Taiwán no ha pertenecido a las Naciones Unidas desde 1978, que Taiwán tiene relaciones diplomáticas con solo 23 países y que no tiene relaciones diplomáticas con la Unión Europea.

"La Comunidad Internacional, salvo los países con los que tiene relaciones diplomáticas, entiende a Taiwán como parte de China, y considera que su posible acceso a la independencia no puede hacerse de forma unilateral”, decía el fallo.