Con festivos actos y el apoyo de figuras de la política sudamericana, el candidato presidencial centroderechista, el exmandatario Sebastián Piñera, y el abanderado del oficialismo de centroizquierda, el senador independiente Alejandro Guillier, cerraron el jueves sus campañas con miras a la segunda vuelta electoral del domingo en Chile, que se antoja impredecible.

Piñera --quien gobernó entre 2010-2014-- y el senador Guillier bajaron el telón de una intensa campaña en la que procuraron, en poco menos de un mes, conquistar los votos que les faltan para convertirse en el próximo presidente chileno del cuatrienio 2018-2022 y ganará quien obtenga una mayoría simple.

El expresidente uruguayo Pepe Mujica llegó a Chile para apoyar a Guillier y estuvo a su lado mientras el senador daba su discurso final. En la víspera, lo acompañó en una ceremonia en el puerto de Valparaíso, 120 kilómetros al noroeste de Santiago.

“Los tengo que felicitar chilenos, aunque ustedes no se den cuenta; los tengo que felicitar porque tienen un dilema y tendrán que decidir qué eligen entre dos personalidades formidables”, señaló Mujica antes de que Guillier hablara.

A la distancia, el presidente argentino Mauricio Macri envió un saludo grabado de apoyo a Piñera, señalando que lo conoce hace muchos años y que son amigos. “Lo admiro y creo que es un gran dirigente”, manifestó.

Mujica, quien gobernó Uruguay entre 2010-2015, es un líder de la izquierda latinoamericana muy respetado por su austeridad, mientras que Macri es un exitoso empresario derechista.

Piñera, un ingeniero comercial de 68 años con estudios en Harvard, dijo a sus seguidores que “tenemos un mejor programa, mejores equipos y estamos mejor preparados”.

Guillier, de 64, hizo lo propio al señalar en su discurso que “nosotros sí tenemos programa. Es un programa constituido en el diálogo de muchos chilenos y que hoy se expresa en el trabajo de los técnicos que han trabajado sin cobrar ni un solo peso”.

Las encuestas, que dieron a Piñera como gran favorito en la primera vuelta, no atinaron y como en Chile está vedado publicar sondeos dos semanas antes de la votación no se tiene un panorama claro, aunque algunos expertos avizoran un final estrecho. Piñera obtuvo 36% de las preferencias en el primer ejercicio, Guillier 22% y Beatriz Sánchez --la candidata del izquierdista Frente Amplio (FA)-- alcanzó un inesperado tercer lugar con 20% de los votos.

El FA surgió en enero con la unión de 14 pequeños partidos y movimientos que nacieron para oponerse a la Nueva Mayoría, la coalición de centroizquierda que llevó al poder a Bachelet y que se fracturó debido a roces internos, lo que llevó al centrista Partido Demócrata Cristiano (PDC) a buscar su propia aventura electoral en noviembre, sacando menos del 6% de los votos.

Piñera recibió un apoyo importante tras la primera votación al sumar a sus huestes a un candidato de ultraderecha que obtuvo un 7,9% de los sufragios, al tiempo en que también añadió a su causa a un senador centroderechista que obtuvo 370.000 sufragios.

Guillier, al igual que Piñera, ha tratado de conquistar a muchos decepcionados militantes y adherentes del PDC, aunque lo hace con cautela para no espantar a los seguidores del FA, cuyas demandas son mucho más radicales que las formuladas por el candidato oficialista.

Piñera y Guillier han integrado parcialmente ideas de excandidatos del Frente que ahora los apoyan. Una de las que llama la atención es el ofrecimiento del exmandatario de otorgar gratuidad al 90% de los estudiantes de educación técnica, en forma gradual y según el crecimiento económico del país, ya que es un opositor a la gratuidad, uno de los pilares del programa de Bachelet.

El postulante oficialista se comprometió a condonar la deuda del 40% de los universitarios que tienen créditos con la banca comercial, que es una de las demandas del FA, aunque ellos aspiraban a la condonación para todos los acreedores, cerca de 500.000 personas.

Tras el cierre de la campaña electoral se inicia un período de silencio propagandístico hasta el domingo, en que no se podrán realizar encuestas a boca de urna.