La reforma al sistema de pensiones incluida en los planes económicos del presidente Michel Temer no será sometida a votación este año, con lo que es poco probable que sea aprobada antes de que termine el período presidencial.

El presidente de la Cámara de Diputados Rodrigo Maia anunció el jueves que someterá el asunto a votación el 19 de febrero, pero incluso no es seguro que ello se cumpla. Y ante la proximidad de las elecciones generales de octubre del 2018, se hace difícil que la reforma sea aprobada.

Temer está teniendo dificultades en lograr los 308 votos necesarios para que se apruebe la medida, que estipularía para la mayoría de la gente un aumento en los años de trabajo antes de poder recibir las prestaciones. Temer argumenta que el cambio es necesario para estimular el crecimiento económico, pero ha encontrado fuerte resistencia.

Los índices de aprobación del presidente no pasan del 10%, aunque cuenta con el respaldo del empresariado y de la mayoría de los legisladores.

Maia, un aliado del presidente, opinó que las medidas de austeridad podrían ser aprobadas después de los carnavales.

“Vamos a debatir este asunto de manera transparente. Esta vez, incluso en un año electoral, podrá ser aprobado”, dijo Maia.

“Idealmente votaríamos ahora mismo, pero con el tiempo se aclararán las cosas. Hoy en día no tenemos los votos necesarios”, agregó.

La agencia crediticia Moody's dijo en un comunicado que la demora “aumenta la probabilidad de que la reforma no sea aprobada el año que viene, en vista de la incertidumbre que rodea a las elecciones presidenciales”.

Moody's considera a Brasil un país de categoría Ba2, es decir, de rango especulativo.

El ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, quien encabeza las encuestas para las elecciones, es uno de los principales críticos de la reforma de pensiones, aunque Lula podría quedar inhabilitado para competir en los comicios si una corte ratifica una condena por corrupción.