Los trabajadores griegos secundaron el jueves un paro de 24 horas que suspendió servicios en todo el país y cortó el tránsito de transbordadores entre el continente con las islas.

Los sindicatos convocaron la huelga general para protestar contra las medidas de austeridad que seguirán más allá de 2018, cuando termina el tercer rescate internacional a Atenas.

Los hospitales estatales admitían solo urgencias ya que el personal sanitario se unió a la huelga, mientras que las escuelas permanecieron cerradas. El transporte público funcionaba solo a determinadas horas y las aerolíneas reprogramaron o cancelaron vuelos por los paros de cuatro horas convocados por los trabajadores aeroportuarios.

Desde 2010, Grecia depende de los rescates financieros para sobrevivir. A cambio de los miles de millones de euros en préstamos de emergencia, los sucesivos gobiernos de Atenas han tenido que imponer severas restricciones al gasto, subidas de impuestos y reformas estructurales.