Cinco personas murieron el miércoles en un incendio en el oeste de Beijing, una muestra de los desafíos que enfrenta la capital china mientras lucha por hallar un equilibrio entre la seguridad en las construcciones y el proporcionar viviendas para sus habitantes pobres.

Los residentes del distrito Chaoyang murieron antes del amanecer después de que las baterías de una bicicleta eléctrica enchufadas a un sistema de carga de manufactura casera se incendiaron y arrojaron gases nocivos en un edificio de apartamentos de tres pisos. El accidente se produjo un mes después de que 19 personas murieron en un infierno en el distrito Daxing del sur de Beijing, lo que desató una controversial campaña de seguridad que incluyó el desalojo repentino de miles de trabajadores migrantes de barrios pobres no regulados.

Una serie de incendios letales _y la respuesta de las autoridades_ han generado un debate inusualmente intenso en China acerca de las clases sociales, las normas de seguridad y el liderazgo de mano dura del Partido Comunista.

Las autoridades de la capital argumentan que los desalojos masivos son una medida de precaución para proteger a los inmigrantes, por lo que han vaciado amplios edificios de apartamentos en cuestión de semanas. Pero la campaña ha atraído amplias críticas en las redes sociales de parte de los trabajadores y de la clase media, que dicen forma parte de un añejo plan gubernamental para controlar la creciente población de Beijing al reducir la así llamada clase socioeconómica de “bajo nivel”.