Los legisladores británicos le asestaron el miércoles un duro golpe a los planes de la primera ministra Theresa May al otorgarle al Parlamento la última palabra respecto a cualquier acuerdo de salida que alcance el gobierno con la Unión Europea.

La Cámara de los Comunes aprobó con 309 a favor y 305 en contra otorgarle a los legisladores lo que es básicamente un derecho de veto a los términos del Brexit, un reto a la frágil autoridad de May en medio de un ya enredado proceso de separación.

Una docena de legisladores del Partido Conservador, al que pertenece May, votaron con la oposición para insistir en que cualquier acuerdo de separación de la Unión Europea requiera de una medida parlamentaria para entrar en vigor.

May les había prometido a los legisladores un “voto significativo” sobre el acuerdo de salida, pero sus rivales políticos, y algunos miembros de su partido, dijeron que su palabra no era garantía suficiente.

La votación representa la primera derrota del gobierno en el Parlamento respecto a la legislación del Brexit.

Se presentó como una enmienda a la Propuesta de Retiro de la Unión Europea, la pieza insignia del gobierno en la legislación del Brexit. La propuesta en sí, que aún avanza por el Parlamento, convertiría unas 12.000 leyes europeas en estatutos británicos el día en que el Reino Unido abandone el bloque en marzo de 2019. Sin ello, Gran Bretaña podría enfrentar un vacío legal un día después del Brexit.

El gobierno expresó su decepción con el resultado y vería si es que ahora se necesitan cambios en la legislación “esencial”.

En caso que la enmienda sobreviva a la votación final sobre la propuesta de separación, no tendría un impacto directo en las negociaciones con la Unión Europea. Sin embargo, podría reforzar las percepciones del bloque sobre la falta de autoridad de May.

El legislador conservador pro UE, Dominic Grieve, quien redactó la enmienda, dijo que garantiza que el Parlamento no le escribirá un “cheque en blanco” al gobierno en el tema del Brexit.

Previamente el miércoles, el principal negociador del Brexit por la Unión Europea, Michael Barnier, dijo que “no hay vuelta atrás” en los compromisos que hizo Gran Bretaña durante su acuerdo de separación inicial, después de que su contraparte británica insistiera en que solo se trataba de una “declaración de intenciones”.

Barnier les dijo a los legisladores en el Parlamento Europeo que hasta el momento las negociaciones han sido “extremadamente complejas y extraordinarias”, pero insistió en que no se le han hecho concesiones a los británicos.

El negociador británico David Davis insinuó el fin de semana que el acuerdo no estaba tallado en piedra. El pacto inicial involucraba mantener una frontera transparente entre Irlanda, miembro de la Unión Europea, e Irlanda del Norte, perteneciente al Reino Unido, así como derechos ciudadanos.

Pero Barnier dijo “se ha resaltado y registrado progreso y tendrá que traducirse en un acuerdo de retiro legalmente vinculante”.

El principal funcionario del Brexit en el Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt, dijo que Davis ya comenzaba a retractarse de sus declaraciones del domingo, las cuales molestaron a las autoridades en Bruselas.

Verhofstadt dijo que habló el martes con Davis y que “me aseguró que de ninguna manera es su intención, ni la intención del gobierno británico, retractarse de sus compromisos”.

“La mejor forma de asegurar eso es que en las próximas semanas traslademos dichos compromisos a un texto legal de un acuerdo de retiro”, destacó.

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Casert reportó desde Bruselas.