Las autoridades chinas hicieron un llamado el miércoles a estrechar lazos con Japón el miércoles durante la conmemoración del 80 aniversario de la Masacre de Nankín, perpetrada por soldados nipones.

El presidente de China, Xi Jinping, encabezó el minuto de silencio en la ciudad pero no realizó declaraciones, y Yu Zhengsheng, director del organismo asesor del parlamento, urgió a Beijing y Tokio a aprender de las lecciones del pasado y a mirar hacia el futuro.

El gobierno de China y un tribunal internacional, establecido tras la guerra en 1946, dijeron que al menos 200.000 civiles fueron asesinados por las tropas japonesas que entraron a Nankín, que entonces era la capital del país, en diciembre de 1937 tras una intensa lucha callejera en Shangai.

Algunos políticos nipones de derechas, entre ellos el primer ministro, Shinzo Abe, redujeron la cifra de víctimas mortales o negaron directamente que la masacre sucedió.

Xi, con una flor blanca en la solapa, siguió el acto con seriedad, mientras soldados con grandes coronas funerarias desfilaban lentamente ante un monumento de recuerdo que lleva inscrita la cifra 300.000, el número de víctimas de la masacre según las estimaciones oficiales chinas.

La negación de los sectores conservadores de Japón sobre el historial de guerra de la nación ha generado controversias con sus vecinos asiáticos que sufrieron el peso de su militarismo y su gobierno colonial, incluyendo China, Corea del Sur y Filipinas, y sigue alimentando el debate en la actualidad.