Una jueza venezolana ordenó el martes que un presidiario estadounidense sea enjuiciado por cargos relacionados con armas, lo que acabó con las esperanzas de su familia en Utah de que sea liberado a tiempo para acompañarlos en Navidad.

La decisión tomada durante una audiencia preliminar, a la que no se le permitió el acceso al máximo diplomático de la embajada estadounidense, se da casi 18 meses después del arresto de Joshua Holt. También ocurrió un día después de que la madre del acusado dio a conocer una grabación de audio en la que se escucha a su hijo quejándose de la falta de atención médica.

Holt, de 25 años, viajó en 2016 a Venezuela para casarse con una mujer mormona que conoció por internet, y pocos meses después la policía arrestó a la pareja en su apartamento de Caracas por supuesto acopio de armas.

“Estoy completamente devastada. No sé ni que pensar”, dijo la madre, Laurie Holt, a The Associated Press en una entrevista telefónica desde su casa cerca de Salt Lake City. “No entiendo cómo pueden mandar a juicio a un joven que es completamente inocente y sentirse bien al respecto”.

La decisión de la jueza Ana María Gamuza de presentar cargos formales en contra de Holt y su esposa, Thamara Candelo, se tomó casi dos meses después de que escuchó los argumentos a favor y en contra de su encarcelamiento, otra demora en el proceso que Washington cita como evidencia de que el gobierno socialista del presidente Nicolás Maduro ha politizado el caso en represalia por las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos.

Avivando dichas preocupaciones, Lee McCleeny, jefe de la embajada estadounidense en Venezuela, se vio obligado el martes a esperar durante horas a las afueras del tribunal, después de que la jueza se negó a otorgarle permiso para ingresar a la audiencia en una aparente violación a los derechos consulares establecidos en la Convención de Viena.

Laurie Holt dijo que su hijo solicitó la presencia de McCleeny durante la audiencia, ya que los extranjeros detenidos cuentan con ese derecho según el tratado internacional, del que Venezuela es firmante.

El lunes, la madre de Holt compartió una grabación de audio que dijo que se le envió por teléfono celular y pidió a las autoridades venezolanas su liberación por razones humanitarias.

Durante el mensaje de voz de 40 segundos, Holt habla de vomitar durante toda la noche, padecer náuseas y problemas para concentrarse.

“Me siento muy mareado y no puedo pensar, y me duele el estómago”, dijo. “Me duele mucho y no sé qué hacer. Nunca me había sentido así”.

Alarmado por la grabación, el Departamento de Estado reiteró el martes su llamado para la liberación de Holt.

“Su salud es sumamente delicada. Queremos que sea traído de regreso a casa”, dijo la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert durante un informe a la prensa en el que dijo que preveía que funcionarios de la embajada estuvieran presentes durante la audiencia.

Holt dijo que no ha tenido noticias de su hijo desde su llamada de auxilio de la mañana del lunes, y dijo que teme que le hayan quitado su teléfono celular en represalia por difundir el audio.

Holt y Candelo se encuentran detenidos en El Helicoide, una prisión en forma espiral ubicada en Caracas, en donde se encuentran encarcelados algunos de los enemigos políticos más importantes de Maduro.

En un extraño giro en el caso, la defensa legal de Holt corre por cuenta de un acaudalado venezolano de la industria naviera que tiene estrechos vínculos con el gobierno de Maduro. El mismo empresario, Wilmer Ruperti, financia la defensa de los dos sobrinos de la primera dama, Cilia Flores, quienes fueron acusados de narcotráfico en Estados Unidos y enjuiciados en un caso con enormes implicaciones políticas.

Los sobrinos, Efraín Campos y Francisco Flores, fueron arrestados en 2015 en Haití y hace un año fueron declarados culpables de asociación delictuosa para contrabandear más de 800 kilogramos (1.700 libras) de cocaína hacia Estados Unidos. Su sentencia está programada para el jueves.

___

El periodista de Associated Press Joshua Goodman en Bogotá contribuyó a este despacho.