Antes de morir tras recibir un balazo de un francotirador en Siria a los 23 años, Ivan Slyshkin le mandó un conmovedor mensaje a su prometida: “Nos veremos pronto y te aferraré lo más fuerte que pueda”.

El nombre de Slyshkin, no obstante, no estará en la lista de bajas en la guerra contra la organización Estado Islámico que difunde el Ministerio de Defensa ruso

Ocurre que este joven de Ozyorsk, en los montes Urales, es uno de miles de rusos despachados a Siria por un sombrío contratista militar privado conocido como Wagner, del que el gobierno no quiere hablar.

La tumba de Slyshkin lo muestra con una ametralladora, según el portal local noticioso Znak.com, que envió un periodista a su funeral el 2 de marzo enOzyorks, donde sus amigos dicen que se unió a Wagner para reunir dinero para su boda.

“Estaba con el grupo de Wagner”, indicó su amigo Andrei Zotov en declaraciones a la Associated Press. Agregó que falleció durante una incursión en el campo petrolero de Al-Shaer, al norte de Palmira.

“Hay mucha gente buena allí. Se ofreció como voluntario”, señaló Zotov. “Igual que tantos otros combatientes rusos, quería arreglar sus finanzas”.

El portal de San Petersburgo Fontanka dijo que unos 3.000 rusos contratados por Wagner han peleado en Siria desde el 2015, meses antes de que las fuerzas armadas rusas entrasen en acción y ayudasen a inclinar la balanza a favor del presidente sirio Bashar Assad, viejo aliado de Moscú.

Cuando Putin fue a una base aérea rusa en Siria el lunes y les dijo a sus soldados que “vuelven a casa victoriosos”, no mencionó a los contratistas privados. Se espera que Rusia mantenga una presencia militar formal en Siria por años y que contratistas privados custodien los campos de gas y petróleo, bajo un contrato entre el gobierno sirio y otra empresa rusa supuestamente vinculada con un empresario conocido como “el chef de Putin” por sus estrechos vínculos con el Kremlin.

Combatientes contratados como Slyshkin desempeñan un papel vital en Siria y permite a Putin mantener una cuenta de caídos oficiales baja con miras a su campaña de reelección del año que viene.

El ministerio de defensa ruso dijo que murieron 41 soldados en Siria. Pero según Fontanka, a esa cifra habría que añadirle 73 contratistas privados.

El ministerio y el Kremlin no responden preguntas sobre los combatientes contratados, una modalidad que también ha usado Estados Unidos en Irak y Afganistán por años. Las leyes rusas prohíben la contratación de mercenarios o trabajar como mercenario.

Pero Rusia los ha usado en el pasado, en apoyo de separatistas ucranianos.

El ministerio de defensa se niega a decir cuántos efectivos hay en Siria, aunque un estudio de los votos en ausencia en las elecciones parlamentarias del año pasado indicaría que son unos 4.300. Esa cifra probablemente aumentó este año, en que Rusia despachó más gente.

“A los rusos no les entusiasma mucho la idea de un imperio que haga que sus muchachos vuelvan en bolsas. Está claro que no hay mucho entusiasmo con este conflicto”, declaró Mark Galeotti, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales de Praga.

“Al contar con esta compañía militar de Wagner, pueden desplegar una fuerza y si alguien muere, no lo tienen que anunciar”, agregó.

Fontanka, que es respetada por su independencia al informar, obtuvo lo que describió como planillas de personal y formularios de reclutamiento según los cuales miles de rusos pelearon en Siria y en algún momento la empresa tuvo 1.500 efectivos al mismo tiempo allí.

Añadió que al menos 73 murieron desde el 2015.

Otro grupo investigador, Conflict Intelligence Team (CIT), dijo que la cifra de bajas sería de 101. Ambas entidades afirman que sus estimados son conservadores.

“La prueba más importante es la gente, viva o muerta, que ha dicho que eran mercenarios, y los familiares, que también dicen que son mercenarios”, expresó el fundador de CIT Ruslan Leviev. “¿Cómo puede ser que cientos de personas de todo el país cuenten la misma historia?” si no es cierta, preguntó luego.

El contrato firmado estipula que los familiares de alguien reclutado por una empresa privada de servicios militares no pueden hablar del tema con nadie. Si alguien fallece, los sobrevivientes reciben generosas compensaciones para guardar silencio, por lo que la mayoría de los esfuerzos de la AP por conversar con familiares y amigos de los muertos resultaron infructuosos.

La prensa del sur de Rusia informó de la muerte de Alexander Karchenkov en Siria en noviembre del 2016. Su viuda Marina dijo que su esposo había ido a Siria como contratista porque “tenía que alimentar a sus hijos”.

En octubre, Estado Islámico difundió videos de dos rusos apresados, que se identificaron como Roman Zabolotny y Grigory Tsurkanu. El ministerio de defensa negó que fuesen soldados rusos y se desconoce la suerte que corrieron.

La empresa Wagner fue fundada por el teniente coronel retirado Dmitry Utkin, quien fue fotografiado hace un año en un banquete del Kremlin.

Yevgeny Prigozhin, comerciante de San Petersburgo apodado en algún momento “el chef de Putin” porque el Kremlin homenajeaba a dignatarios visitantes en sus restaurantes, expandió sus servicios desde que comenzó su relación con Putin hace más de una década e incursionó incluso en el sector militar.

Una fundación opositora dijo este año que las empresas de Prigozhin tienen muchos contratos del ministerio de defensa. Una de las firmas asociadas con Prigozhin es Evro Polis, que según Fontanka es uno de los brazos con que opera Wagner en Siria.

En el 2016, Evro Polis dijo que su principal actividad eran los productos alimenticios, de acuerdo con el banco de datos Spark Interfax. Pero este año menciona actividades de minería y la producción de gas y petróleo. Además, abrió una oficina en Damasco, la capital siria.

La AP obtuvo una copia de un contrato entre Evro Polis y le empresa estatal siria General Petroleum Corp, según el cual la firma rusa se llevará el 25% de los ingresos generados por la producción de gas y petróleo en campos en manos del Estados Islámico que sus fuerzas recuperan. No se pudo corroborar la autenticidad de ese contrato, pero Fontanka había informado acerca del mismo en junio.

“La relación entre Evro Polis y Prigozhin es importante y no está en duda”, señaló Korotkov, de Fontanka. “Creemos que esta firma es una fachada de Wagner y que podría ser una maniobra para legalizar al grupo, posiblemente con miras a su uso en actividades comerciales en el futuro”.

No fue posible contactar a nadie de Evro Polis ni de la firma de Prigozhin. Tampoco a fuentes del ministerio de defensa ruso ni del ministerio de Recursos Petrolíferos y Minerales sirio.

Por más que la campaña militar rusa en Siria esté terminando, es previsible que los contratistas privados se queden allí, según analistas.

“Es posible que Wagner afiance su presencia porque ya vimos que no están allí con fines puramente militares, sino que hay motivaciones comerciales”, dijo Leviev. “Alguien tiene que vigilar los campos de petróleo”.

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El reportero de la Associated Press Albert Aji colaboró en este despacho desde Damasco.

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Online: el contrato de Evro Polis (en ruso):

https://www.documentcloud.org/documents/4326734-EvroPolisContract.html