La justicia panameña giró el martes una nueva orden de arresto con fines de extradición contra el expresidente Ricardo Martinelli, detenido en Estados Unidos, para que enfrente un proceso por indultos masivos que otorgó poco antes de dejar el poder en 2014.

El nuevo caso no tiene relación con las acusaciones iniciales por espionaje político que llevaron a la detención del exlíder panameño (2009-2014) en Miami en junio, tras un pedido de extradición en su contra en 2016. Sus abogados han presentado varios recursos para frenar la repatriación, que aún están pendientes de resolver.

Mientras Martinelli espera a que se defina su suerte en una prisión estadounidense, el pleno de la Corte Suprema en Panamá resolvió que el nuevo pedido de detención contra el exmandatario obedece a que no compareció a una audiencia sobre el caso en mayo. Al magnate de los supermercados se le acusa de abuso de autoridad e infracción de deberes de los funcionarios públicos al indultar a 355 personas en el ocaso de su administración.

El presidente Juan Carlos Varela, quien sucedió a Martinelli, derogó esos indultos que beneficiaban _entre otros_ a diputados electos impugnados por el uso de recursos estatales, a promotores privados acusados por obras de vivienda en zonas de alto riesgo y a políticos allegados al exgobernante señalados por presuntas irregularidades administrativas.

Martinelli “se ha puesto fuera del alcance de la justicia y ha desatendido el presente proceso”, indicó el máximo tribunal.

La defensa pidió infructuosamente la prescripción y archivo del proceso, al tiempo en que argumentó sin suerte que Martinellí no fue el responsable directo de esos indultos.

Martinelli de 65 años enfrenta otras investigaciones por presuntos actos de corrupción, pero que están estancadas. Él insiste en que las acusaciones en su contra son parte de una persecución política del actual gobierno, que lo niega.