Pasajeros del metro de Nueva York continuaron con sus vidas el martes, un día después de que un atacante detonó una bomba casera en la vía subterráneo en un intento por suicidarse y lastimar a otros.

El corredor subterráneo bajo la zona de Times Square donde ocurrió el hecho el lunes estaba atestado de gente el martes. El único indicio del frustrado ataque era que había más policías en la estación y el corredor, incluyendo a Omar, un perro policía pastor alemán.

Pasajeros dijeron que no tenían problemas para regresar a la estación en la que, según las autoridades, Akayed Ullah detonó su bomba casera.

"Siento que la ciudad de Nueva York es una ciudad resistente y que uno simplemente sigue su vida y hace lo mejor que puede", dijo Jennifer Farinas, quien trabaja en mercadeo.

Farinas dijo que todos los días toma un autobús desde Secaucus, Nueva Jersey, a la Terminal de Autobuses de Port Authority, cerca de la estación donde ocurrió el ataque, y luego toma el metro para llegar a su trabajo.

"Cualquier cosa puede pasar en cualquier lugar; uno simplemente tiene que estar atento", agregó.

El trabajador de mantenimiento Jorge García dijo que no pensó dos veces en tomar el metro en la estación de Times Square.

"Estoy acostumbrado", dijo García. "Ya pasé por el 11 de septiembre. Estuve a tres cuadras cuando el World Trade Center colapsó".

Sammy Baron dijo que su autobús de Nueva Jersey llegó a la terminal unos 20 minutos después de la explosión el lunes y que la gente seguía huyendo del lugar del ataque.

Pero Baron tomó el mismo autobús el martes y luego tomó el metro para llegar a su trabajo, en un banco de Manhattan.

"La vida continúa", puntualizó.

Ullah fue la única persona en sufrir heridas severas por la explosión. Otras tres personas se quejaron de dolor de cabeza y pérdida auditiva.

El sospechoso de 27 años seguía hospitalizado y no estaba claro si estaría en condiciones físicas para comparecer en la corte.