Es un sueño hecho realidad para los científicos climáticos en Estados Unidos: la oferta de una vida con gastos pagados en Francia para avanzar en su investigación en Europa, en lugar de hacerlo en Estados Unidos bajo el gobierno de Donald Trump, un escéptico del cambio climático, indicaron dos de los ganadores.

La estadounidense Camille Parmesan y el británico Benjamin Sanderson están entre los 18 ganadores preliminares, 13 de ellos afincados en Estados Unidos, de la campaña de becas “Hagamos nuestro planeta grande de nuevo” anunciada por el presidente de Francia, Emmanuel Macron.

Macron felicitó el lunes por la noche a los ganadores durante una breve ceremonia en París, antes de una cumbre climática el martes que reunirá a más de 50 jefes de gobierno en la capital francesa.

En una entrevista con The Associated Press, Parmesan se mostró entusiasmada con la perspectiva de pasar los próximos cinco años investigando en Francia en lugar de Estados Unidos.

La experta, de la Universidad de Texas, en Austin, es una líder en el estudio de cómo afecta el clima a la vida silvestre. Ha vivido unos años en Gran Bretaña por motivos familiares, y estaba considerando regresar a Estados Unidos hasta la victoria electoral de Donald Trump.

“Ha trabajado de forma muy rápida para intentar erosionar la ciencia en Estados Unidos, y en particular la ciencia climática”, señaló. “Y es duro por dos motivos: encontrar financiamiento se está volviendo casi imposible, y en el plano psicológico”.

Parmesan respondió con entusiasmo a la llamada de Macron de investigadores climáticos que quisieran trabajar en Francia, minutos después de que Trump rechazara el Acuerdo Climático de París. “Me dio un gran impulso psicológico, fue genial tener esa clase de apoyo, tener un jefe de estado diciendo ‘yo valoro lo que usted hace’”, comentó.

Parmesan, que dijo estar deseando mejorar su dominio del francés, trabajará en una estación de ecología experimental en la cordillera de los Pirineos.

Sanderson, que también trabajó en Estados Unidos, dijo a AP que había encontrado “muy tranquilizador” que Francia esté “fomentando de forma abierta la investigación climática”.

Su solicitud, señaló, se vio motivada por “el hecho de que Francia ha hecho una declaración de intenciones al priorizar la investigación sobre el cambio climático, pero también porque es cada vez más difícil conseguir financiamiento para investigación en Estados Unidos”.

Sanderson trabajaba en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder, Colorado, estudiando los riesgos e incertidumbres que conlleva el cambio climático. En los próximos años vivirá en Toulouse, en el sur de Francia, donde se encuentra la mayor agencia meteorológica nacional del país.

La selección de los galardonados se basó en “excelencia científica y relevancia a la convocatoria”, indicó el Ministerio francés de Investigación.

“Es muy preocupante” que los investigadores sientan la necesidad de abandonar Estados Unidos para conseguir apoyo necesario para su trabajo, señaló Chris McEntee, director general de la Unión de Geofísica de Estados Unidos, una organización que agrupa a más de 60.000 expertos en ciencias de la Tierra y el espacio. “Desde las elecciones ha habido miedo y ansiedad en la comunidad científica”.

“No es bueno para Estados Unidos, pero tampoco es bueno para el mundo”, comentó McEntee.

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El periodista científico Seth Borenstein contribuyó desde Nueva Orleans.