El director de la agencia de inteligencia de Alemania dijo el domingo que el número de radicales islamistas va en aumento y que cada vez es más difícil mantener la vigilancia ya que las labores de reclutamiento pasan a la clandestinidad.

En comentarios publicados el domingo, Hans-Georg Maassen, alertó además de un incremento del ciberespionaje de China, que emplea las redes sociales para intentar obtener fuentes de información.

Maassen dijo que el número de partidarios de la ideología extremista islámica, o salafista, subió a 10.800 personas, desde las 9.700 registradas el año antes. Los salafistas creen en una interpretación fundamentalista del Islam, aunque no necesariamente incluye la violencia.

El reclutamiento en la calle y la radicalización en mezquitas y en grandes grupos se redujo en favor de “pequeños círculos conspirativos, principalmente en internet”, agregó el funcionario añadiendo que este es uno de los principales desafíos de su departamento.

Los extremistas procedentes de Chechenia y de las regiones del Cáucaso Norte, que se cuentan por cientos, son otra de las preocupaciones porque están bien conectados, tienden a la violencia y suelen tener experiencia en combate.

Por otra parte, Maassen agregó que la agencia detectó que 10.000 ciudadanos alemanes son considerados blancos por China, especialmente políticos y miembros de oficinas gubernamentales. Empleando sobre todo LinkedIn, la agencia de espionaje china estableció múltiples perfiles falsos para hacerse pasar por agencias de cazatalentos, consultoras, centros de estudios o investigadores.

China también ha estado empleando los llamados “ataques a las cadenas de suministro” en el ciberespacio, dirigiéndose a trabajadores de TI y otros para intentar encontrar una puerta trasera de acceso a las redes de organizaciones en las que están interesados, agregó.

La agencia de inteligencia incrementó su atención para defenderse de estas amenazas y publicó una lista de los perfiles y organizaciones falsos más activos, apuntó Maassen.