Cuando la embajadora ante la ONU del presidente Donald Trump instó recientemente al mundo a romper los lazos diplomáticos con Corea del Norte, esbozó pocos detalles: ¿Deberían cerrarse todas las embajadas? ¿Y qué hay de quienes proporcionan información de inteligencia al gobierno estadounidense del país comunista en gran parte inescrutable? ¿Y qué hay de Suecia, que ha estado ayudando a mediar en favor de varios norteamericanos encarcelados en Corea del Norte?

El reciente llamado a la acción de Nikki Haley subraya un desafío para Estados Unidos en su intento de avanzar en una estrategia no militar para resolver su parálisis nuclear con Corea del Norte. Aislar al Estado solitario y totalitario de Corea del Norte ha sido un componente central del plan de Estados Unidos, aunque Washington dice que sigue abierto a las conversaciones.

Al igual que con las sanciones económicas internacionales, el gobierno de Trump cree que el aislamiento diplomático tiene dos propósitos.

Uno, tratar de castigar al líder norcoreano Kim Jong Un por desarrollar un arsenal atómico de bombas y misiles intercontinentales que potencialmente podrían lanzar ojivas nucleares a cualquier lugar de Estados Unidos. Segundo: funcionarios estadounidenses sostienen también que aislar a Corea del Norte podría presionar al gobierno de Kim a buscar negociaciones.

"Sabemos que les importa mucho su reputación internacional", dijo Mark Tokola, ex número dos de la embajada de Estados Unidos en Corea del Sur.

El equipo de Trump ha logrado algunos éxitos en cuando a reducir el alcance diplomático de Corea del Norte. Gobiernos como los de México, Perú, Italia, España y Kuwait han expulsado a los embajadores norcoreanos de sus países. Haley dijo que Portugal y Emiratos Árabes Unidos han suspendido sus relaciones diplomáticas con Pyongyang. Otros han cortado sus lazos comerciales y de seguridad.

Sin embargo, Corea del Norte no está aislada y no lo estará completamente.

El mes pasado, China _cuya estrecha relación con Corea del Norte se ha visto en aprietos por la adopción de unas duras sanciones de la ONU_ envió a Pyongyang a su enviado de más alto nivel en dos años.

Corea del Norte también acogió recientemente a una delegación parlamentaria rusa, indicio de un aumento de los contactos entre los antiguos socios de la Guerra Fría. Pyongyang acaba de recibir al funcionario de la ONU de más categoría que haya visitado el país en años: Jeffrey Feltman, subsecretario general de Asuntos Políticos.

Feltman, un ex diplomático estadounidense de alto rango, no llevó ningún mensaje de Washington, dijo la portavoz del Departamento de Estado Heather Nauert.

Sin embargo, la visita de Feltman, que incluyó una audiencia con el ministro de Relaciones Exteriores de Kim, se sumó a las preguntas sobre la eficacia con que Estados Unidos puede aislar a Corea del Norte. Feltman dejó Pyongyang el sábado después de cuatro días de conversaciones con la cancillería local. "Tengo que informar primero al secretario general", respondió Feltman cuando le pidieron detalles de su viaje.